La Sociedad Andaluza [2000] INTRODUCCIÓN El análisis de la cultura política tiene por objetivo desentrañar los signiicados compartidos por una comunidad en torno a la esfera pública, a los pro- cesos que discurren dentro de ella y a los actores que intervienen. Tales signiicados se reieren a la forma en que la ciudadanía entiende qué es la polí- tica, cómo se acerca a ella, qué lugar cree ocupar como sujeto y como objeto de la acción política, y qué papel asigna a otros actores individuales y colectivos. Supone, en otras palabras, analizar el substrato sobre el que tiene lugar el desarrollo y acción de la sociedad política, esto es, el substrato sobre el que se producen los procesos de moviliza- ción, participación y representación propios de este ámbito de la acción social (Farneti, 1994). El enfoque considerado como clásico en el análi- sis de este tema, representado por La cultura cívica de G. Almond y S. Verba, conceptualizó la expresión “cultura política” como algo que podía explicar el potencial de participación política de la ciudadanía o, en general, como el conjunto de actitudes y orien- taciones hacia el mundo político. En cualquier caso, este enfoque clásico consideró el concepto como una variable independiente, a través de la cual podrían explicarse otros aspectos del comportamiento polí- tico de los ciudadanos. Para ello estableció como marco analítico básico el análisis de tres cuestiones: la “orientación afectiva”, en la que se recogen los sentimientos acerca del sistema político; la “orien- tación cognitiva”, que engloba los conocimientos y creencias acerca del sistema político; y la “orienta- ción evaluativa”, que se reiere a los juicios y opi- niones sobre objetos y actores políticos. También estableció que tales actitudes podrían referirse al sis- tema político general, al proceso político (o inputs), al sistema administrativo (sus outputs), así como al sujeto mismo como participante. Estos autores rea- lizaron un estudio mediante entrevistas y cuestiona- rios, en el que incluyeron indicadores diversos para medir estos aspectos y compararlos en cinco países. Se originó así todo un programa de investigación que, ahora más que nunca, rezuma vigor, ya sea por el renovado interés de la inluencia de la cultura política sobre la legitimidad de nuevas democracias (Diamond, 1994), sobre el funcionamiento de las instituciones democráticas (Putnam, 1993) o incluso sobre el desarrollo económico (en la forma de capi- tal social) (Inglehart, 1998; Knack, 1999). No obstante, este renovado interés por la cultura política viene acompañado por cierto giro interpre- tativo o simbólico. Sin que se haya abandonado el enfoque clásico, desde los años ochenta, política y cultura no se consideran ya analíticamente como esferas separadas. La cultura aparece como una dimensión simbólica, indisoluble de la conducta social, que inluye también en la conducta política. Empíricamente, el giro se maniiesta en el comple- mento, y a veces incluso abandono, de los cues- tionarios y técnicas cuantitativas con el enfoque etnográico (Berezin, 1997; Morán, 1996). Al mismo tiempo, también se maniiesta en el hecho de que la cultura política pueda ser variable dependiente de los procesos políticos, cuyo carácter éstos pueden modiicar (Botella, 1997). Teniendo en cuenta tales aspectos básicos, en este trabajo se pretende dar cuenta de las pautas o dimensiones básicas de la cultura política de los andaluces para el periodo 1978-1998, considerán- dola como variable independiente y dependiente. En el primer sentido, los resultados del análisis pueden servir para interpretar otros procesos políticos rele- vantes analizados en otros capítulos de esta obra (como la participación electoral, la consolidación de las instituciones de gobierno o el asociacionismo). En el segundo sentido, la atención se centrará en el efecto que haya podido tener la acción del Estado, en cuanto actor político preeminente, sobre la con- formación de la cultura política de los andaluces. Empíricamente, el trabajo será bastante iel al enfoque clásico, pues se utilizarán datos prove- nientes de diversos estudios realizados mediante encuestas a muestras representativas de la pobla- ción andaluza, elaborando indicadores comunes a este tipo de estudios 1 . No obstante, esto supondrá cierta limitación, pues sólo es posible reconstruir series para indicadores referidos a las “orientaciones evaluativas” del sistema administrativo (outputs), debiéndose ceñir el análisis de otras orientaciones CULTURA POLÍTICA EN ANDALUCÍA Clemente Jesús Navarro Yáñez Universidad Pablo de Olavide, Sevilla Manuel Pérez Yruela Instituto de Estudios Sociales de Andalucía (IESA-CSIC), Córdoba