1 Cibersociedad y juventud: la cara oculta (buena) de la Luna. en AGUIAR, M.V. y FARRAY, J.I. (2005): Un nuevo sujeto para la sociedad de la información , A Coruña, Netbjblo, 13-42, (ISBN: 84-9745-093-0) Julio Cabero Almenara Universidad de Sevilla (España – UE) cabero@us.es http://tecnologiaedu.us.es 1.- Las imágenes de la juventud . Aunque no es el objetivo central de mi intervención realizar un análisis psicológico, sociológico y cultural de la juventud, creo que es necesario efectuar algunos comentarios, para interpretar los planteamientos que posteriormente realizaré, respecto al impacto de las TICs en los jóvenes, y la utilización que éstos hacen de las mismas. No está mal comenzar afirmando que la juventud es una construcción social, cuya representación depende de los valores y creencias que se utilicen en un espacio social y temporal concreto. Entendiendo en este caso por espacio, los contornos socioculturales, ideológicos, económicos y políticos, en los que conviven una serie de personas y que por ello los unen. Estos comentarios nos llevan a señalar dos aspectos significativos: uno, que más que hablar de juventud, en singular, deberíamos hacerlo en plural, ya que los espacios son polivalente, o al menos deben serlo y más aún en modelos sociales democráticos como en los que nos desenvolvemos en nuestra cultura occidental, y dos, que el estereotipo (ideológico, físico, estético,..) que resaltará será el impuesto por la cultura dominante en un momento y la idea que en la misma se tenga de la juventud. Para seguir redundando en el tema nos apoyaremos en la investigación realizada por Comas (2003), donde identifica diferentes estilos de vida de los jóvenes: el primero es el de los “estudiosos”, donde se sitúa el 42% de los jóvenes urbanos españoles entre los 15 y 24 años; el segundo el de los “trabajadores”, donde nos encontramos un 23% y en él predominan los más adultos; el tercero estaría conformado por los “marchosos”, que aglutinarían al 17% y que se encuentran bastante centrados en la banda de edad de los 18-22 años; el cuarto, lo conformarían los “consumistas”, con un 12%, donde mayoritariamente se sitúan los varones, al contrario que como usualmente se piensa; y un último estilo que lo conformarían los “hogareños” con un 6%. En esta misma línea de distinción de grupos, nos encontramos también con la propuesta que Elzo elaboró en 1994, y en la que distingue seis grupos básicos: sin sentido/pasota, integrado, postmoderno, reaccionario, radical y conservador/liberal. El primero lo conforman el