1. Este trabajo ha sido realizado en el marco del proyecto del Ministerio de Ciencia e Innovación «Cambios y resistencias sociales en los territorios hispánicos del Mediterráneo occidental en la Edad Moderna (HAR2011-27898-C02-01)» dirigido por el profesor Ricardo Franch. 2. Entre los primeros trabajos serios sobre el tema –aparecidos en la década de 1950– hay que recor- dar a Juan REGLÁ, que señaló, en su gran artículo de 1953, la permanencia de moriscos en la zona de Tor- tosa («La expulsión de los moriscos y sus consecuencias. Contribución a su estudio», Hispania, 51, pp. 215-267, y 52, pp. 402-479, en el apartado VI: “El problema morisco a partir de 1614”, pp. 407-417. Está recogido en sus Estudios sobre los moriscos). Por su parte, Antonio DOMÍNGUEZ ORTIZ se refirió a la per- manencia de los del Campo de Calatrava y del Valle de Ricote en su trabajo de 1959: «Felipe IV y los mo- riscos», Miscelánea de Estudios Árabes y Hebraicos, VIII, pp. 55-67. Este artículo ha sido recogido en su libro: La esclavitud en Castilla en la Edad Moderna y otros estudios de marginados, Granada, Co- mares, 2003, pp. 119-127. Una aportación fundamental sobre el proceso de expulsión y las resistencias que encontró se debe a Henri LAPEYRE, Geografía de la España morisca, Valencia, PUV, 2009, primera edición francesa, 1959, aunque su interés se centraba principalmente en la cuantificación de la población morisca. A Domínguez Ortiz debemos la primera síntesis del problema, en la que se encuentra no sólo in- formación sustanciosa sino una interpretación con la que, salvo algún aspecto de menor importancia, concuerdo (A. DOMÍNGUEZ ORTIZ y B. VINCENT, Historia de los moriscos. Vida y tragedia de una mi- CONTINUIDAD DE LA PRESENCIA MORISCA EN ESPAÑA DESPUÉS DE LAS EXPULSIONES: RESISTENCIAS A LA EXPULSIÓN, PERMANENCIAS Y RETORNOS DE LOS MORISCOS Rafael Benítez Sánchez-Blanco Universidad de Valencia La nación morisca desaparece como consecuencia de las expulsiones 1 . En España de manera inmediata; en Berbería sospecho que en el plazo de algunas generaciones. Esto no quiere decir que los moriscos fueran exterminados –no es un genocidio– sino que acabaron disolviéndose en las sociedades englobantes. Es evidente que exis- tió un alto coste demográfico, imposible de cuantificar, que fue debido en parte a las violencias y accidentes durante la deportación, pero sobre todo, pienso, por las di- ficultades de adaptación al nuevo destino. Con esta tesis radical lo que pretendo expresar es que los moriscos, como co- munidades, dejan de existir salvo casos excepcionales 2 . Una vez más, la compara- ción con los judíos expulsados y con los judeoconversos puede ser ilustrativa: a pesar 473