1. Este estudio ha sido realizado en el marco del proyecto «Cambios y resistencias sociales en los te- rritorios hispánicos del Mediterráneo occidental en la Edad Moderna» (HAR2011-27898-C02-01) del Ministerio de Economía y Competitividad de España. 2. J. REGLÁ, Estudios sobre los moriscos, Valencia, Universidad, 1971, pp. 64-68; H. LAPEYRE, Geo- grafía de la España morisca , València, Publicacions de la Universitat, 2009 (1ª ed. en París, 1959), pp. 106- 108; P. FERRER I NARANJO, «Los moriscos de la ribera del Ebro. Las encuestas informativas (1610-1615)», Actes del Congrés Internacional: L’expulsió dels moriscos. Conseqüències en el món islàmic i en el món cristià, Barcelona, Generalitat de Catalunya, 1994, pp. 43-53; M.T. FERRER I MALLOL, «Las comunida- des mudéjares de la Corona de Aragón en el siglo XV: la población», Actas del VIII Simposio Interna- cional de Mudejarismo, Teruel, Centro de Estudios Mudéjares, 2002, pp. 27-153. 3. P. ORTEGA PÉREZ, La Orden de San Juan de Jerusalén y Miravet (primera mitad del s. XVII), Ta- rragona, Institut d’Estudis Tarraconenses, 1988; ID., «De mudéjares a moriscos. Algunas reflexiones en torno a las relaciones sociales de producción y la conflictividad religiosa. El caso de la Ribera d’Ebre (Ta- rragona)», Miscel·lània de Textes Medievals, 4, 1988, pp. 319-333; J. SERRANO DAURA, Senyoriu i muni- LA PERMANENCIA MORISCA EN LA RIBERA BAJA DEL EBRO TRAS LA EXPULSIÓN DE 1610 Manuel Lomas Cortés Universitat de València Université Paris 1 La permanencia de un porcentaje significativo de población morisca en la Ri- bera Baja del Ebro tras 1610 constituye una de las particularidades más llamativas del proceso de expulsión en tierras catalanas 1 . Puesta de relieve en numerosos estudios, esta característica ha sido analizada desde diferentes puntos de vista. Joan Reglá, Henri Lapeyre o Pau Ferrer la utilizaron al abordar los aspectos básicos de la de- mografía morisca catalana en torno a los años del destierro, para fijar con mayor precisión sus cifras de población y subrayar la mayor integración de este grupo den- tro de la sociedad cristiana vieja con respecto a otras comunidades moriscas de la Pe- nínsula 2 . Por su parte, los imprescindibles trabajos de Carmel Biarnès, los estudios locales de Pascual Ortega Pérez y Josep Serrano Daura, y las recientes revisiones de la expulsión catalana trazadas por Dolors Bramon o Ignasi Fernández Terricabras han aportado elementos de análisis fundamentales sobre esta comunidad desde su perspectiva política, económica y social, que nos ayudan a entender mejor las mo- tivaciones que condujeron a la permanencia de buena parte de ella 3 . En todas estas 499