En el archivo del convento franciscano de la Santí- sima Trinidad de Bidaurreta, en Oñate (Guipúzcoa, España), se ha documentado la que hasta la fecha es la más antigua traza de la planta completa de la Catedral de Sevilla, el templo gótico más extenso del mundo. Se trata de un documento gráfico clave para la historia de la arquitectura española en for- ma de copia antigua de la traza original, de cuya interpretación se derivan novedades que afectan a la historia de la «magna hispalensis» y aportan luz a un episodio oscuro del desarrollo del dibujo ar- quitectónico al tratarse de uno de los escasísimos dibujos de arquitectura conservado en las coronas de Castilla y Aragón en las postrimerías de la Edad Media. 1 LA NUEVA TRAZA: ANÁLISIS DEL DIBUJO La planta localizada en Bidaurreta se dibujó sobre un pliego de papel completo y sin recortar, de 460 × 552 mm, que se encontraba en mal estado de conserva- ción, con manchas de humedad irregulares y peque- ñas roturas en los bordes, ahora ya consolidado y adecuadamente restaurado. 2 El papel ostenta como filigrana una sencilla corona de tres florones inscrita en un círculo que Briquet ([1907] 1985) documenta en Aviñón (1403), Venecia (1482) y Génova (1497 y 1499). En la verificación del uso de esta marca entre la documentación catedralicia sevillana se han revi- sado los manuscritos y libros de fábrica fechados en- tre 1434 y 1524, estableciendo que la «courone à un fleuron et deux demi» sólo se documenta en los años 1434, 1449 y 1500, fijando un primer ensayo de da- tación para el plano. El dibujo está formado por líneas trazadas a regla unas y otras a mano alzada, hechas con tinta sepia clara sobre un complejo y completo «rasguño», es decir, un trazado inciso realizado con un punzón que, en este caso, fue tan afilado que cortó el soporte en varios sitios y propició que la tinta se corriera en va- rios lugares. Este trazado previo, hecho exclusiva- mente a regla, fijó tanto los ejes de pilares y muros como los paramentos de éstos, componiendo la plan- ta de un edificio exento. Posteriormente fue entinta- do siguiendo las líneas rasguñadas que interesaron, añadiendo entonces los elementos curvos, es decir, las plantas de pilares y pilastras, trazadas «a senti- miento». El dibujante calculó bien su extensión para que no se saliera del soporte, como es fácil advertir a izquierda y derecha, e incluso dejó espacio en la par- te baja para los rótulos más extensos, pero por la par- te superior se acercó demasiado al borde del papel, tal vez por respetar las proporciones de la planta di- bujada, cuya rígida modulación así lo sugería, pero a pesar de ello quedó espacio para plantear una refor- ma de la cabecera del edificio, representada sólo por dos parejas de líneas inclinadas realizadas a mano al- zada hacia el centro de ese borde superior, como arranques de un ábside ochavado. Se trata de una planta constituida por la superposi- ción de tres proyecciones al estilo de las plantas de La traza guipuzcoana de la catedral de Sevilla Begoña Alonso Ruiz Alfonso Jiménez Martín Actas del Sexto Congreso Nacional de Historia de la Construcción, Valencia, 21-24 octubre 2009, eds. S. Huerta, R. Marín, R. Soler, A. Zaragozá. Madrid: Instituto Juan de Herrera, 2009