271 Formar profesores y normalizar la enseñanza: el destino de las escuelas normales a finales del siglo xix y la fundación de la Normal Veracruzana Belinda Arteaga Castillo 1 y Siddharta Camargo Arteaga 2 Antecedentes Cuando Enrique C. Rébsamen escribió: “las escuelas normales tie- nen el doble objeto de formar profesores para la enseñanza primaria elemental y superior, y de normalizar esta misma enseñanza, es de- cir, imprimir el sello de la unidad científica y pedagógica a la mar- cha de las escuelas primarias de una misma comarca o país”, 3 hacía por lo menos tres años que había inaugurado la Escuela Normal Ve- racruzana en la ciudad de Xalapa y estaba en camino de ser uno de los personajes más influyentes en el escenario educativo de su época. No era la primera vez que se establecía en México una escuela normal. En el periodo que va de 1822 a 1824, 4 se habían abierto en la capital del país y en otras ciudades de la joven nación, escuelas normales de enseñanza mutua, bajo el método de Joseph Lancaster y Andrew Bell. Este método ofrecía, según sus promotores, la po- 1 Universidad Pedagógica Nacional. 2 Doctorante en Pedagogía de la unam. 3 Informe sobre la reorganización de la Escuela Práctica Anexa a la Normal de Profesores del Estado de Oaxaca, septiembre 1889, inédito, Archivo Histórico de la Benemérita Escuela Normal Veracruzana (ahbenv) sección gobierno, serie informes, caja 232, expediente 7. 4 Según Abraham Castellanos, (Castellanos, 1909: 26), “En 1822 el núcleo masónico escosés, des- de su órgano oficial El Sol propuso el establecimiento de una escuela, y la benemérita Compañía Lancasteriana empuñó el estandarte […]”. La escuela lancasteriana, de iniciativa particular, fue […] extendiendo su influencia a toda la nación, desde 1823 en que se le concedió la primara sub- vención; y es de suponer que en ese mismo año o a principios del siguiente, ya la compañía […] proyectó la organización de escuelas normales lancasterianas en algunos estados […]”.