COMUNICACIÓN 191 LA FINANCIACIÓN DEL SISTEMA UNIVERSITARIO ANDALUZ Lázaro Rodríguez Ariza Mª José González López Universidad de Granada 1. IMPORTANCIA ECONÓMICA Y SOCIAL DE LA EDUCACIÓN EN ANDALUCÍA. Resulta difícil negar la existencia de una conexión directa entre sistema educativo y competitividad de la economía de un país o región. Como señala el premio nobel T. W. Schultz 1 , “en el aumento de las capacidades adquiridas de la gente en el mundo entero, y en los adelantos cognoscitivos útiles está la clave de la futura productividad económica y de sus contribuciones al bienestar humano”. Asimismo, se comprueba como el nivel educativo de los individuos actúa de forma decisiva en sus posibilidades de incorporación al mercado de trabajo 2 . En consecuencia, creemos incuestionable la necesidad de realizar inversiones que tiendan a desarrollar el potencial humano y que complementen las correspondientes al capital físico y favorezcan el crecimiento económico de una colectividad. La Comunidad Autónoma de Andalucía se sitúa entre las regiones más deprimidas de Europa, con una tasa de paro del 32,5% 3 , la más alta en nuestro país, y un sector industrial débil, con escasa importancia relativa en el conjunto de la economía andaluza, tanto desde el punto de vista de la producción (el valor añadido bruto a coste de los factores generado por este sector representaba en 1995 tan sólo el 16,3% del total andaluz) como del empleo (únicamente el 12,9% de los trabajadores lo son de la industria 4 ). Por otro lado, encontramos unas tasas de escolarización que distan mucho de ser óptimas. Este último aspecto, si bien se manifiesta en todos los niveles educativos, es especialmente patente en el caso de la enseñanza universitaria, en la que existe una tasa bruta de escolarización universitaria sobre la población entre 20 y 24 años del 23% 5 , inferior a la media nacional. El papel que juega el sector educativo en el contexto económico y social de la comunidad se concreta fundamentalmente en un doble aspecto: como generador de puestos de trabajo y como instrumento de mejora del acceso al mercado laboral de la población andaluza a través de la ampliación de su formación. Así, las actividades de educación dan empleo en nuestra Comunidad al 10,27% del conjunto de personas ocupadas en el sector servicios y al 6,7% del total de trabajadores andaluces 6 , lo que da una idea de la alta repercusión que tiene en el balance económico total y convierte esta actividad en un foco de riqueza esencial para las distintas provincias. 1 SCHULTZ, T. W. (1985): Invirtiendo en la gente. La cualificación personal como motor económico. Ed. Ariel, Barcelona, pág. 9. 2 Véanse, por ejemplo, SAN SEGUNDO GÓMEZ DE CADIÑANOS, M. J. (1995) : “¿Es rentable la educación en España? Un análisis de los determinantes de los ingresos individuales en 1981 y 1991”, mimeografiado; o MARTÍNEZ VERDÚ, R. y VILA LL ADOSA, L. (1993): “Nivel Educativo y Estructura Productiva en las Comunidades Autónomas Españolas”. Valencia, Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas. 3 Información correspondiente al tercer trimestre de 1996 (Fuente: Instituto Nacional de Estadística. Encuesta de Población Activa). 4 Instituto Nacional de Estadística. 5 Consejería de Educación y Ciencia de la Junta de Andalucía. 6 Según la Encuesta de Población Activa del Instituto Nacional de Estadística.