LA ESCOLARIZACION DE LOS SABERES ELEMENTALES EN LA EPOCA MODERNA JEAN HEBRARD (*) ¿Puede una historia de las disciplinas incluir los saberes elementales? La res- puesta inmediata suele ser negativa o dubitativa; estos saberes, que se transmiten en las instituciones dedicadas a los primeros aprendizajes, son habilidades o des- trezas sin respaldo en las ciencias y su jerarquía. Así, ni en el siglo xvi ni en el ac- tual existe en el campo de las disciplinas universitarias, junto a las matemáticas o la geografía, un campo de estudio cuyo objeto específico sea la lectura. En cambio, el acceso a cualquier contenido de saber presupone siempre que se ha realizado antes, eficazmente, un trabajo en torno a esos aprendizajes previos que, por care- cer de legitimidad disciplinar, son, en cierto modo, el acompañamiento obligado de todos los otros. Dotados de una coherencia débil y, por ello, difiriendo escasa- mente unos de otros, tienden a confundirse con el esfuerzo global de educación impuesto por la escuela al niño que le está confiado. Pueden realizarse de modo muy variable en los innumerables dispositivos de instrucción que se encargan de transmitirlos según los lugares y tiempos. Sería muy difícil precisar, cuando un niño balbucea el Padre nuestro en su abecedario, si se trata de un aprendizaje de lectura o de un aprendizaje de religión. En las «pequeñas escuelas» del Antiguo Régimen, la instrucción no solía ir más allá de una alfabetización limitada que debía acompañar necesariamente, en la Francia moderna, a toda instrucción cristiana elemental. Los saberes enseñados parecían ser entonces, más que disciplinas, diferentes facetas de las prácticas ordi- narias de la cultura escrita, concebida indistintamente como soporte de la doctri- na religiosa o como instrumento necesario para la gestión de su vida y sus asun tos, por triviales que fuesen. En otro extremo, cabe considerar estos saberes elementales como condición previa para la entrada en ciclos de estudios destinados explícitamente a transmitir (9 Servicio de Historia de la Educación del Instituto Nacional de Investigación Pedagógica (I.N.R.P.), Paris. Revista de Educación. núm. 288 (1989), págs. 63-104 63