QUINTANA Nº11 2012. ISSN 1579-7414. pp. 149-157 BITTE LIEBT ÖSTERREICH. CHRISTOPH SCHLINGENSIEF Y LA INMUNIDAD DEL ESPECTADOR Laura F. Gibellini Universidad Complutense de Madrid School of Visual Arts, Nueva York Data recepción: 2011/12/08 Data aceptación: 2012/07/26 Contacto autora: laura@laurafgibellini.com RESUMEN Este artículo versa, a través del análisis de la acción vienesa Bitte Liebt Österreich de Christoph Schlingensief, sobre los dispositivos de inmunidad (nacional) que posibilitan la construcción de una mirada distanciada sobre el otro. Dicha mirada permitió, en la performance, activar una problemática capacidad de decisión sobre la vida (efectiva) del refugiado extranjero. Mediante una controvertida acción expandida en el espacio público, a modo de Gran Hermano, donde los límites entre lo auténtico y lo ficticio se diluyen, el autor alemán consiguió evidenciar los mecanismos de generación de la identidad nacional y del sentido de pertenencia del pueblo austríaco –y por analogía, de todos los demás. Palabras Clave: inmunidad, mirada, espectáculo, esfera pública ABSTRACT In analysing Christoph Schlingensief’s Viennese performance action Bitte Liebt Österreich, this article discusses the (national) immune mechanisms that construct a particular type of gaze that objectifies the ‘Other’. Such a gaze imbues the Austrian people with the ability to decide on the (effective) lives of ‘others’, in this case, foreign refugees. Through a controversial performance in a public space (similar to the Big Brother), where the boundaries between real and fictional life have been diluted, the German author highlights the ways in which Austrian people (as well as other communities) generate their sense of belonging and their national identity. Keywords: immunity, gaze, spectacle, public sphere En verano del año 2000 se encargó al ya entonces controvertido Christoph Schlingensief una performance para el festival anual Wiener Festwochen de Viena. Como respuesta Schlin- gensief instaló, durante seis días, un contenedor de carga en la plaza Herbert von Karajan, al lado de la ópera. Doce personas identificadas como extranjeros que habían solicitado asilo político en Austria fueron invitadas a vivir en el contenedor. Todo lo que ocurría dentro del container era retransmitido en directo por un canal televisivo en internet, a modo de un Gran Hermano muy particular. La audiencia podía votar diariamente y decidir los residentes que debían ser expulsa- dos –a razón de dos al día. Sólo que la expulsión implicaba no sólo la salida del container, sino del país. Al ganador se le prometió un premio en me- tálico y la posibilidad de adquirir el estatus de residente legal mediante el matrimonio con un ciudadano austríaco. Un gran cartel en el que se podía leer “Ausländer Raus!” (“¡Extranjeros Fuera!”) coronaba el container, junto con el logo del Kronenzeitung –el tabloid más vendi- do en Austria– y banderas azules del populista partido de extrema derecha FPÖ –que desde las recientes elecciones formaba parte del gobierno de coalición. Mientras, el propio Schlingensief, altavoz en mano, instaba a los congregados en la plaza a participar en las votaciones. A su vez,