Algo más sobre Cristóbal Hemández de Quintana, pintor y dorador CARLOS RODRÍGUEZ MORALES Resumen. La actividad artística de Cristóbal Hemández de Quintana no se ciñó a la pintura de caballete -su faceta más conocida y valorada-, pues se dedicó también con éxito a la policromía y al dorado de retablos y techumbres en diversos recintos religiosos de Canarias. A los encargos ya conocidos, añadimos ahora su intervención en el desaparecido convento agustino del Realejo (Tenerife ), entre 1689 y 1690, que estudiamos a partir de documentos inéditos del Archivo Histó- rico Nacional, en Madrid. Palabras clave. Cristóbal Hemández de Quintana, pintura barroca, conventos, documentación, Canarias. Abstract. Cristóbal Hemández de Quintana did not circumscribe his artistic en- deavors to easel painting -the most famous and highly valued area ofhis produc- tion-, but also he successfully embarked on polychromy and gold decoration of altarpieces and roofs in severa! religious buildings in the Canary Islands. In addition to well-known commissions, 1 present and study one he undertook in the disappearedAugustinian monastery in Los Realejos (Tenerife) between 1689 and 1690. My analysis is based on a series ofunpublished documents preserved at the National Historie Archive in Madrid. Keywords: Cristóbal Hemández de Quintana, baroque painting, monasteries, documentation, Canary Islands. LA ESTIMA que en la sociedad canaria del barroco alcanzó la obra de Cris- tóbal Hemández de Quintana (La Orotava, 1651-La Laguna, 1725) se ha mantenido hasta hoy, pues todavía se aprecia la amabilidad de su pintura. Paralelamente, el conocimiento sobre su trayectoria personal y profesional ha ido enriqueciéndose gracias a las aportaciones historiográficas publi- cadas sobre todo a partir de los años cuarenta del pasado siglo 1 ; pero los 1 Véanse, entre otros, J. J. Martín González, El pintor canario Cristóbal Hernández de Quintana, La Laguna, 1958; M. Rodríguez González, El pintor Cristóbal Hernández de Quintana (1651-1725), Santa Cruz de Tenerife, 1985; C. Fraga González, «La formación