1 Luis Cernuda: emotividad platónica versus mentalidad presocrático-aristotélica 1 Pau Gilabert Barberà 2 Universidad de Barcelona A Luis Durán y Josep M. Turiel Cumple reconocer que la aparente osadía de elegir a estas alturas dos insignes adjetivos del legado filosófico helénico, “platónico y presocrático”, con la pretensión de redefinir la binaria tensión poética cernudiana realidad/deseo 3 pudiera parecer tan poco novedosa como indigna de la atención de quienes ahora tienen la amabilidad de leerme. Al fin y al cabo, el mismo poeta explica que la más reveladora de las lecturas en Mount Holyoke fue Die Fragmente der Vorsokratiker de Diels, complementada más tarde en México por Early Greek Philosophy de Burnet: “Los fragmentos de filosofía presocrática que en una y otra obra conocí, sobre todo, quizá, los de Heráclito, me parecieron lo más profundo y poético que encontrara en filosofía” 4 . Y, así, reconocida su iniciación en los misterios físicos del mundo de la mano de un compañero 5 , de un filósofo-poeta 6 , confiesa su adhesión a la actitud griega de “ocuparse en el mundo, sin divagar acerca del final inevitable” (658) 7 , para salvarnos por último de un error lógico y reconducirnos hacia el usual talante de su quehacer poético: “Es cierto que en determinados versos yo mismo he querido engañarme con nociones halagüeñas de inmortalidad, en una forma u otra; es difícil ser siempre fiel a nuestras convicciones, por hondas que sean. La 1 Este artículo fue publicado en inglés (“Luis Cernuda: Platonic Emotiveness versus Presocratic- Aristotelian Mind”) en Itaca. Quaderns Catalans de Cultura Clàssica. 18 (2002) 41-55, y en castellano (“Luis Cernuda. Emotividad platónica versus mentalidad presocrático-aristotélica”) en Nostalgia de una patria imposible. Madrid: Akal Ediciones, 2005-331-343. 2 Profesor titular del Departament de Filologia Grega de la Universitat de Barcelona. Gran Via de les Corts Catalanes 585, 08007 Barcelona. Telf: 934035996; fax: 934039092; correo electrónico: pgilabert@ub.edu; página web personal: www.paugilabertbarbera.com 3 P. e.: “Tus ojos son los ojos de un hombre enamorado; / Tus labios son los labios de un hombre que no cree / En el amor.” “Entonces dime el remedio, amigo, / Si están en desacuerdo realidad y deseo” (‘Música cautiva’, DQ, PC, 498, 1-4), aunque, en este caso, me refiero obviamente al deseo de poseer, esto es, comprender objetivamente la realidad, enfrentado a la necesidad de expresar una visón idealístico-metafísica de esta misma realidad que satisfaga plenamente un talante poético con frecuencia reñido con el materialismo. Adopto en todos los casos las siglas que aparecen en la edición de Siruela – Madrid, 1993- de la Poesía Completa (PC) de Luis Cernuda, pp. 31-6 -seguidas del número de las páginas y del de los versos-, excepción hecha de los que aparecen tan sólo con la sigla RD y que citaré como sigue para su mejor identificación: Primeras Poesías (Pr.P); Los Placeres Prohibidos (Pl.P); Las Nubes (LN); Vivir sin Estar Viviendo (VSEV); Un Río un Amor (RA) y Con las Horas Contadas (CHC). 4 ‘Historial de un libro’. La paginación corresponde a Prosa I. Madrid: Siruela, 1994, p. 657. 5 Pues, al fin y al cabo, recuérdese que: “En cuanto a lecturas filosóficas, la sola palabra filosofía despertaba en mi mocedad una curiosidad intelectual que no reservaba sólo para la poesía” (‘Historial de un libro’, Prosa I, 628). 6 Aunque, eso sí, con vivencias diferentes: “El filósofo vive en sí lo abstracto humano y el poeta vive en sí lo concreto individual, tan trágico a veces, aquél construyendo el esqueleto de un mundo y éste el cuerpo sensible, tibio y coloreado” (‘Málaga-París.Líneas con ocasión de un poeta’, Prosa Completa II, 31). 7 Y no sólo eso, sino que la misma poesía griega se caracteriza ante todo, según él, por su concisión: “… llegué a París… Entre los libros que compré entonces estaba la Antología Griega… editada en la colección Budé. Menciono su adquisición porque esos breves poemas, en su concisión maravillosa y penetrante, fueron siempre estímulo y ejemplo para mí (‘Historial de un libro’, Prosa I, 642).