EL METABOLISMO SECUNDARIO DE LAS PLANTAS, UN NUEVO CONCEPTO Norma Almaraz-Abarca, José Antonio Ávila-Reyes, Elí Amanda Delgado- Alvarado, Nestor Naranjo-Jiménez y Jesús Herrera-Corral INTRODUCCIÓN Las plantas, al igual que los animales, las algas, los hongos y las bacterias, realizan funciones fisiológicas en las que están implicadas rutas metabólicas tales como la respiración y síntesis de proteínas. Estas funciones son fundamentales para que esos organismos se mantengan con vida. A diferencia de los animales y los hongos, las plantas comparten con las algas y algunas bacterias la capacidad de llevar a cabo otra función metabólica igualmente fundamental que es la base y sustento de no sólo la vida propia de esos organismos, sino de toda la vida en la Tierra, la fotosíntesis, función por la cual se produce oxígeno y glucosa, esta última, fuente de energía y unidad fundamental para la elaboración del material estructural más abundante en la naturaleza, la celulosa. A todas las funciones metabólicas universalmente reconocidas desde hace mucho tiempo como fundamentales para la sobrevivencia de las plantas se les ha llamado en conjunto metabolismo primario. Sin embargo, las plantas son poseedoras casi exclusivas de otras rutas metabólicas por las que sintetizan una gama extremadamente amplia de sustancias llamadas metabolitos secundarios. Prácticamente todas las sustancias que el hombre ha obtenido de las plantas a lo largo de su historia y que ha utilizado con cualquier fin diferente al alimenticio son productos del metabolismo secundario. Los químicos las llamaron metabolitos secundarios por no haber encontrado para ellos una participación directa en los procesos de crecimiento, desarrollo o reproducción de las plantas. Son metabolitos secundarios los alcaloides, con los cuales las sociedades modernas han generado una serie importante de problemas sociales, económicos y hasta políticos, pero a los que afortunadamente, sociedades sobrevivientes como la de los Huicholes, consideran “regalo de los dioses”; son metabolitos secundarios los taninos, con los cuales los hombres de las primeras culturas curtieron pieles de animales que utilizaron para