Martínez Betancourt, J.I. y M.A. Vásquez-Dávila. 1993. La ceiba en la religión y la medicina popular cubana. En: Dahlgren, B. (Comp.): III Coloquio de historia de la religión en Mesoamérica y áreas afines. UNAM, Instituto de Investigaciones Antropológicas. México. p. 319-328. ISBN 968-36-3127-4 319 LA CEIBA EN LA RELIGIÓN Y LA MEDICINA POPULAR CUBANA Julio I. Martínez Betancourt* Marco Antonio Vásquez-Dávila** INTRODUCCIÓN África Iggi arabá es un árbol africano venerado por los pueblos del continente negro. Es un árbol de grandes dimensiones, aislado en la estepa, que hace pensar en la presencia de la divinidad. Su gran figura domina el paisaje; es la última que deja de ser iluminada por la tarde y la primera que recibe la luz de la mañana; lejana y omnipresente, se localiza en el centro de la perspectiva y es factible atribuirle la función de unir la tierra con lo alto, ser el vehículo a través del cual se comunican los dioses o ser, simplemente, la morada de alguna deidad. América Según los autores de la Flora de Cuba, Dzla ceiba era venerada por los indios cubanosdz (León y Alain 1953), aunque no especifican la fuente de la que obtuvieron el dato. Es probable que fuera así, tal como ocurrió en otras culturas del trópico americano. Al llegar los españoles a la isla, en 1492, se encontraron con una población numerosa de caribes, siboneyes y arawaks asentados en terrenos en los que los conucos tradicionales pronto dejaron paso a las haciendas y plantaciones de caña y tabaco. Treinta años después, a causa de epidemias, guerras y trabajos forzados, la población indígena estaba prácticamente extinta. Hacía algún tiempo que los españoles habían traído, además de otra manera de vivir, gente del continente africano a las plantaciones. *Jardín Botánico Nacional de Cuba. **Centro de Ecodesarrollo, Oaxaca; Instituto Tecnológico Agropecuario de Oaxaca.