SOBRE LA DIFUSION DE LA POESIA DE GONGORA Pedro C. ROJO ALIQUE (UAM, Edad de Oro) En 1585 ve la luz La Galatea de Miguel de Cervantes. En ella, por boca de la musa Calíope, declara: Pienso cantar de aquellos solamente a quien la Parca el hilo aun no ha cortado, de aquellos que son dignos justamente de en tal lugar tenerle señalado, donde, a pesar del tiempo diligente, por el laudable officio acostumbrado vuestro, vivan mil siglos sus renombres, sus claras obras, sus famosos nombres 1 . Se refiere Cervantes, como dice unos versos más arriba, a los ingenios que ya son del cielo, a los poetas que, a su juicio, ocupan los más destacados lugares entre los creadores de su tiempo. Entre ellos, y en medio de un grupo de cordobeses, aparece altamente elogiado un joven autor: En don Luis de Góngora os offrezco un vivo raro ingenio sin segundo; con sus obras me alegro y enriquezco no sólo yo, mas todo el ancho mundo. Y si, por lo que os quiero, algo merezco, hazed que su saber alto y profundo en vuestras alabanzas siempre viva, contra el ligero tiempo y muerte esquiva 2 . 1 Miguel de Cervantes, La Galatea, edición de Juan Bautista Avalle-Arce (Madrid: Espasa-Calpe, 1987), p.424. 2 Idem, p. 443.