1 La construcción de la identidad en los procesos de interacción Jorge Galindo 1 Introducción Hoy en día no resulta inusual que mientras vemos el televisor o leemos una revista, la publicidad nos invite a comprar algo para que podamos ser “nosotros mismos”. En el fondo de este artilugio mercadotécnico yace una de las ideas centrales de nuestra época, a saber: que cada de nosotros en tanto que yo auténtico e indivisible posee una identidad (por así decirlo) “nuclear”. Lejos de ser una idea que sólo sirva para constatar que un individuo, al ser lo que es, sólo puede ser idéntico consigo mismo, la noción de identidad en el mundo moderno remite –tal y como se mencionó arriba– a un principio de autenticidad e indivisibilidad. Así, a la idea de identidad en tanto que “mismidad” se le suma la noción de identidad en tanto que igualdad de sustancia. Deudora lejana de la filosofía aristotélica, la idea de identidad como unidad de sustancia es aquélla que permite que diversas instancias de la sociedad moderna (entre ellas, la publicidad) nos puedan exigir que seamos “nosotros mismos”. Bien podríamos decir que para esta concepción el fin último de nuestra vida es, justamente, llegar a ser lo que efectivamente somos, pues de lo contrario estaríamos traicionando nuestra “esencia” individual. Entre otras cosas, esta forma de ver la identidad posibilita aquello que Pierre Bourdieu llamó: “la ilusión biográfica” y que remite, en lo fundamental, a la idea de que “la vida es una historia y que una vida es inseparablemente el conjunto de los acontecimientos de una existencia individual concebida como una historia y el relato de esta historia” (Bourdieu, 1997, p. 74). Así, la enorme mayoría de lo relatos biográficos presupone la existencia de una identidad nuclear que da consistencia al relato. Para esta forma narrativa todo cambio en el individuo debe interpretarse, en primera instancia, como la actualización de una potencialidad, como un acercamiento a su verdadero yo. 1 Profesor-Investigador del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma Metropolitana – Cuajimalpa, jorgegalindo45@hotmail.com