El futuro de lo ancestral Patricia Colunga-GarcíaMarín 1 , Alfonso Larqué Saavedra 1 , Luis E. Eguiarte 2 y Daniel Zizumbo-Villarreal 1 1 Unidad de Recursos Naturales. Centro de Investigación Científica de Yucatán. Calle 43 No. 130, Col. Chuburná de Hidalgo, C.P. 97200, Mérida, Yucatán, México. 2 Departamento de Ecología Evolutiva. Instituto de Ecología. UNAM. pcolunga@cicy.mx Existen pocas especies vegetales que tengan tanta historia social como los agaves. Para un país como México —en cuyo nombre anida la palabra mexcatl , planta que constituyó antes que el maíz la principal fuente de carbohidratos para su población (Callen, 1965; Smith, 1986)—, es obligado su estudio a la mayor profundidad posi- ble. Es esta profundidad la que se aprecia a lo largo de las páginas de este libro, que después de su lectura, nos permite proponer que En lo ancestral hay futuro . Los 64 autores de los 21 capítulos que lo conforman, pertenecientes a 23 or- ganizaciones académicas, gubernamentales y productivas radicadas en 10 entida- des federativas, presentan abundante información y análisis que nos muestran que La naturaleza del agave es la de un grupo de plantas que en nuestro país cuenta con 150 de sus 200 especies, la mayoría de ellas (58%) sólo presentes en él (García- Mendoza, 2002). Con alta diversidad genética, pueden encontrarse en casi todos los ambientes naturales de nuestro país. Caracterizados por su alta productividad de biomasa en áreas limitantes, especialmente de agua, los agaves mantienen rela- ciones biológicas y ecológicas complejas entre ellos y con otras especies de plantas y animales, proveyendo múltiples servicios ambientales, como el mantenimiento del suelo y de las poblaciones de polinizadores importantes como los murciélagos. Esta naturaleza del agave ha sido la base sobre la cual los grupos humanos nativos de México han construido una profunda interrelación ancestral con estas plantas. Se ha documentado un mínimo de 74 especies y 28 taxa infraespecíficos con uso como alimento humano, bebidas fermentadas, bebidas destiladas, fibra y forraje (Colunga-GarcíaMarín et al., esta obra). De esta interrelación ha resultado una alta diversidad de germoplasma y de sistemas de manejo agrícola, producto de la se- lección y el cuidado de variedades que no habrían prosperado en condiciones na- turales, así como una gran variedad de productos culturales, tangibles e intangi- bles, que hoy distinguen a los grupos culturales nativos y mestizos que conforman nuestro país, haciendo que, hablando de agaves, Lo ancestral sea la base del futu- ro . Una legislación que reconozca y proteja esta diversidad biológica, agrobiológi- ca y cultural, y a la vez, proteja a los campesinos que han generado y mantenido este germoplasma y sus productos culturales, a través de la recreación continua de