SECAH artículo [ARTIGO] 06_abril_15 49//artículo Viaje en el tiempo por la producción y el comercio del aceite bético con la iconografía romana Piero Berni Millet LabexMed's fellow researchers' program (MMSH, Aix-en-Provence)/Institut Català d'Arqueologia Clàssica (Tarragona) 1 pberni@icac.cat El comercio del aceite bético se desarrolló en época altoimpe- rial por dos ámbitos económicos diferentes aunque concurri- dos entre sí, el estatal y el privado, en los que intervinieron miles de individuos de distintas nacionalidades repartidos por todos los escalones de la pirámide social romana. El cauce de distribución más importante fue a través del comercio de Esta- do, con dos grandes bocas que alimentar, el pueblo de Roma y el ejército estacionado en las fronteras occidentales del Impe- rio. Paralelamente, existió la vía del comercio privado, con un flujo constante de mercaderías distribuidas o redistribuidas a cualquier rincón del Imperio, mediante una extensa y comple- ja red de intercambios comerciales, con rutas marítimas y te- rrestres de larga distancia. El vehículo del comercio oleario bético fueron las llamadas ánforas Dressel 20 (Fig. 1), fácilmente identificables en todo rincón del mundo clásico por su singular y exclusiva forma globular. Su carrera fue fulminante y longeva en el tiempo, ge- neración tras generación, irrumpiendo en los mercados a fi- nales del reinado de Tiberio (ca. 30 d.C.) y dejándose de fabricar en la Bética, por causas todavía no determinadas, al- gunos años después de la llegada al poder del emperador Au- reliano (270 - 275 d.C.). Es imposible saber cuántos millones de estos envases se llegaron a producir en la Bética durante todo ese tiempo, o la cifra aproximada de los centenares de miles de ánforas que abandonaban cada año las alfarerías del valle medio del Guadalquivir con destino al puerto de Hispa- Figura 1: Ánfora Dressel 20 de mediados s. II d.C. (Berni, 2008). Derecha: muro de La Botica (Peñaflor, Sevilla) construido con filas de piedras, fragmentos de panzas y bocas de ánfora (Bonsor, 1931: 40, lám. XIV).