Enero-Febrero 2011 Vol.4 | Nº 132 ¿Qué es la filosofía de la biología? Antonio Diéguez Catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia. Universidad de Málaga. dieguez@uma.es 1. Los orígenes de la losofía de la biología La losofía de la biología es la rama de la losofía de la ciencia que toma a la biología como objeto de análisis, en especial sus procedimientos metodológi- cos, sus peculiaridades explicativas y sus problemas conceptuales. Su historia como campo de estudio con cierta autonomía y relevancia académica es rela- tivamente reciente. La losofía de la ciencia, pese a hacer referencia en su designación de forma genérica a cualquier disciplina cientíca, estuvo centrada en el estudio de la física durante casi todo el siglo XX. Lo que es tanto como decir a lo largo de casi toda su existencia. Hace ya bastantes décadas que el biólogo Ernst Mayr se quejaba de esa situación: “Tengo en mis estanterías cinco o seis volúmenes que incluyen en su título el rótulo engañoso de “losofía de la ciencia”. El hecho real es que todos estos volúme- nes son de losofía de la física. Muchos físicos y lósofos suponen ingenuamente que lo que se aplica a la física se aplicará igualmente a cualquier rama de la ciencia. Desafortunadamente, muchas de las generalizaciones realizadas en esas losofías de la física son irrelevantes para la biología. Y lo que es más importante, muchas de las generalizaciones derivadas de las ciencias físicas, y que constituyen la base de la losofía de la ciencia, sencillamente no son verdaderas aplicadas a los fenó- menos biológicos. Finalmente, muchos fenómenos y descubrimientos de las ciencias biológicas no tienen equivalente en las ciencias físicas y son, por tanto, omi- tidos por los lósofos de la ciencia que se basan en la física”. Sin embargo, desde nales de los años 60 y prin- cipios de los 70 del pasado siglo, la biología ha des- pertado una atención creciente entre los lósofos. Y hasta tal punto se ha mantenido esa atención que se ha llegado a decir que la losofía de la biología es el área de investigación más interesante en la losofía de la ciencia contemporánea. La losofía de la biología ha signicado un cam- bio en las cuestiones que ocuparon la agenda inte- lectual de la losofía de la ciencia centrada en la físi- ca. Las cuestiones dominantes en ella no son ya la de la especicidad del método cientíco, la de la racio- nalidad del cambio de teorías, la de las características de las teorías cientícas, en especial su estructura formal. La losofía de la biología se ha interesado por cuestiones más concretas, pero muy ligadas a la pro- pia investigación biológica, como por ejemplo la dilucidación del concepto de especie o del concepto de adaptación, la discusión sobre la posibilidad de hablar de progreso a través del cambio evolutivo, la determinación de las unidades o niveles sobre los cuales actúa la selección natural, o el problema de validez cientíca de la sociobiología. No obstante, ha tenido también como propias algunas preocupacio- nes de carácter general y con repercusiones en otras disciplinas cientícas, como es el ya clásico problema del papel del azar frente a la necesidad en la evolu- ción de la vida, el de la legitimidad del reduccionis- mo, el de la cienticidad de las explicaciones funcio- nales o teleológicas, el del signicado del término ‘información’, o el del origen evolutivo de la mente y de la conducta moral. Una de las razones que ha sido citada como fuen- te del interés que ha despertado la losofía de la biología es que el propio desarrollo de la biología ha sido muy útil para desmontar algunos de los tópicos losócos prevalecientes acerca de la ciencia. En efecto, la biología se presenta en la actualidad como una ciencia madura, sin complejos frente a la física o a la química, y, sin embargo, su estructura teórica y sus métodos parecen muy distintos de los de esas ciencias, particularmente la física. Por otra parte, los avances de la biología en el siglo XX han sido tan espectaculares al menos como los de la física, y se puede decir que, desde hace unas décadas, se ha convertido en la ciencia estrella, usur- pándole el papel a la física. Estos logros se resumen en dos de la máxima importancia: el desarrollo en torno a los años 20 y 30 de la Teoría Sintética de la evolución (que integra la genética mendeliana y el darwinismo), obra de autores como Theodosius Dobzhansky, Julian Huxley, George Gaylord Simpson, Ernst Mayr, J. B. S. Haldane y G. L. Stebbins, entre otros; y el descubrimiento en 1953, por parte de Ja- mes Watson y a Francis Crick, de la estructura mole- cular del ADN. Este avance rápido ha generado pro- blemas conceptuales y metodológicos de profundo interés, no sólo para el biólogo, sino también para el lósofo. Entre las características que más llaman la aten- ción en el modo en que ha venido desarrollándose desde entonces la losofía de la biología está el he- cho de que en ella se ha dado una colaboración entre lósofos y cientícos mayor de la que hubo en déca- das pasadas en la losofía de la ciencia centrada en la física. Eso no signica que los asuntos tratados por la losofía de la biología sean estrictamente cientícos o que los lósofos de la biología pretendan hacer biología como si fueran cientícos. Se trata más bien de que determinados problemas de la biología son susceptibles de un enfoque interdisciplinar en el que las herramientas analíticas y conceptuales del lósofo han mostrado ser de utilidad. Podría decirse que determinados problemas de la biología son todavía tan biológicos como losócos. Esto, claro está, exige del lósofo de la biología una cierta formación cien- tíca y no meramente histórica o sociológica. Bien es verdad que también los grandes lósofos de la cien- cia que se centraron en la física han sido personas con amplios conocimientos en el campo de la física o de las matemáticas. Aunque hubo más de un centenar de artículos sobre losofía de la biología publicados entre la dé- cada de los 30 y la de los 50 en las revistas más im- portantes dedicadas a la losofía de la ciencia, lo que representa un 9% del total de los artículos publicados en dichas revistas, lo cierto es que su impacto global no fue destacable, de modo que puede decirse que las primeras obras de amplia difusión sobre losofía 3