129 Ocularcentrismo y Perspectiva en el Quattrocento italiano: Hábitos visuales, Esquemas Perceptivos y Poder Simbólico. Notas para una investigación. Sebastián Pérez S. 228** Introducción. Plantear que es la vista el sentido que ha resultado predominante en el desarrollo de la cultura moderna occidental no tiene mayores problemas que suscitar, más allá del alegato en torno a lo poco novedoso, innovador, preclaro, etc. que resulta un planteamiento como este. Y es que el llamado ocularcentrismo ha sido objeto de múltiples tratamientos, con objetivos diversos, profundidades distintas y énfasis diferentes. Es así como se han estudiado sus múltiples manifestaciones en diversos ámbitos de la cultura moderna: su predominio en las formas artísticas, sus sombras en las formas epistemológicas, sus manifestaciones más concretas en el modo de planificación urbana, además de representar la forma arquetípica de disciplinamiento moderno bajo la forma de la vigilancia panóptica, etc. 229 Del mismo modo, la formación histórica del ocularcentrismo no ha quedado ajena de tratamiento. Es así como desde distintas perspectivas se ha intentado mostrar que el punto de arranque del predominio de lo visual y de cierta forma de representar tal predominio sería el Renacimiento italiano. Por ejemplo, tanto Erwin Panofsky, Pierre Francastel como Martin Jay, más allá de sus diferencias, coinciden en plantear que en el Quattrocento italiano a partir del auge de la perspectiva lineal, se constituye un espacio figurativo que resultará dominante hasta fines del siglo XIX y principios del siglo XX. La tridimensionalidad posibilitada por el uso de la geometría euclidiana en la pintura, junto con atribuirle altas cuotas de verdad, en tanto representación transparente de la realidad, manifiesta el predominio de aquel ojo impertérrito, desnudo, eterno e individual a partir del cual se fija el punto de fuga donde confluyen todos los ejes laterales, superiores e inferiores, los cuales se transmutan en las coordenadas sobre las que se configura el espacio figurativo. Ahora bien, sin dar un salto cualitativo respecto de las formulaciones que se han hecho al respecto, resulta indudable que existen múltiples causalidades adecuadas que se relacionan con la emergencia de espacio figurativo ocularcentrista en el período renacentista. Como todo fenómeno social encuentra repercusiones, sombras, réplicas o génesis parciales en prácticas que trasuntan a través de las distintas esferas de la totalidad social histórico concreta. No hace falta traer a colación los distintos autores que han tematizado tales relaciones, sólo a condición de evidenciar que muchos de ellos, con grado variable de explicites, hacen referencia a un fenómeno cuya relevancia sociológica constituye (al tiempo que trasciende) el ámbito objetual de este artículo. Así, por ejemplo, Erwin Panofsky critica la suerte de mimesis que se produce entre la imagen proyectada desde el espacio figurativo construido artificialmente y la imagen real que se produce a partir de la propia fisonomía ocular, contribuyendo a atribuirle, equivocadamente, el carácter de 228** Estudiante Sociología, FACSO, U. de Chile. perez.sep.sebastian@gmail.com 229 Jay, M. (2003). Campos de Fuerza: entre la historia intelectual y la crítica cultural. Buenos Aires: Paidós. 2003. pp. 195 y ss.