1 Boletín Auriense, tomo XXXVII: 357-378. Ourense, 2007. ISSN: 0210-8445 FIESTAS DE MOROS Y CRISTIANOS EN GALICIA Y ANDALUCÍA Análisis comparativo e interpretativo Salvador Rodríguez Becerra Universidad de Sevilla Introducción Sorprende el escaso conocimiento que se ha tenido hasta muy recientemente de las diversas realidades culturales de los pueblos de la Península Ibérica. Previsiblemente, esto se debe a la debilidad de la institución del Estado del novecientos y primeras décadas del veinte, y sus correlatos provinciales y locales, así como el escaso interés de las universidades, y en general de la sociedad, con la excepción de beneméritos intelectuales y eruditos locales que comprendieron y valoraron la importancia de estas manifestaciones. Éstos, sin embargo no pudieron llegar a conocer las peculiaridades que se daban a lo largo y ancho de España 1 . Es el caso de nuestro homenajeado, el meritorio etnógrafo gallego Jesús Taboada Chivite, el cual, en su escrito sobre moros y cristianos de Laza (Taboada, 1955), sólo cita como referente obligado las fiestas de Levante, ignorando las de Andalucía, Aragón, Cataluña, Murcia, Castilla-La Mancha, Baleares, Navarra y Extremadura, que en su conjunto se aproximan a doscientas, y que ponen de manifiesto “la unidad fundamental de la cultura hispánica” (Ricard, 1958, II:871), sin mencionar las de varios países de América y Filipinas, ligadas a las anteriores 2 . Determinadas fiestas en el discurrir del tiempo cristalizan en concretos núcleos urbanos en razón de sus características socioeconómicas y medioambientales, o, simplemente, como consecuencia de los avatares de la historia, y alcanzan un protagonismo de excepción. Estas fiestas se abren camino entre otras muchas, terminando por expulsarlas o marginarlas. Resulta enigmática la razón o razones por las que discurre esta selección, pero el hecho es que se da, pues la documentación histórica nos enseña que muchas fiestas se celebraban en la mayoría de las poblaciones, pero en un proceso de decantación fueron quedándose atrás o reducidas a una mínima expresión. Fiestas como la del 1 Resulta curioso, y a la vez coherente, el interés mostrado por estas fiestas peninsulares desde Ceuta y Tetuán en los años cincuenta del siglo XX, por personas vinculadas al Protectorado español en Marruecos, donde se publicaron los primeros trabajos en series y revistas, dándose a conocer las fiestas levantinas, gallegas, andaluzas, hasta que el mundo académico, desde la filología y la historia, comenzó a interesarse por estos modelos culturales, como ocurriera con Ricard, Carrasco, y el propio Taboada, entre otros. 2 Robert Ricard defiende que la fiesta que emigra a América es precisamente la de Andalucía, versión tardía que evoca las incursiones turcas del mediterráneo.