Las dramáticas cifras de paro y las estrategias de subsistencia de muchas fami- lias en el actual contexto de crisis dejan entrever que el bienestar de los hoga- res no depende exclusivamente de la situación de sus miembros en el merca- do laboral sino de una compleja y diversa red de actividades que se desarro- llan en espacios y tiempos no monetarizados. Sin embargo, la organización de la vida cotidiana de las personas, empresas y ciudades sigue, hoy, estando gobernada hegemónicamente por el tiempo de trabajo remunerado. Paralelamente en las últimas décadas vienen desarrollándose toda una serie de iniciativas que persiguen reconfigurar la actual distribución de los tiempos sociales, algunas de ellas plantean reformas parciales, pero otras persiguen una auténtica democratización de la vida cotidiana que parta de las necesida- des del cuidado y de los límites físicos del planeta. La Encuesta de Población Activa (EPA) del primer trimestre 2012 ofrece un panorama desolador: el descenso de la ocupación afecta a todos los sectores. El número de personas paradas en España supera la barrera de los 5,5 millones y la tasa de paro se sitúa en 24,44%. El número de hogares con todos sus miembros activos en paro aumenta en 153.400 en el trimestre alcanzando el 1.728.400. Con estas cifras, que reflejan el empobrecimiento y desposesión de un gran número de familias, muchas voces se preguntan cómo es que la conflictividad social en España no ha alcanzado unos niveles mayores. Quizás la respuesta haya que buscarla, entre otros factores, en el hecho de que el nivel de vida no depende de forma tan directa o exclusiva de los ingresos monetarios ni estos, a su vez, únicamente de la actividad en el mercado laboral, como plantean las teorías económicas clásica y neoclásica. La noción de que 77 Lucía del Moral es profesora del departamento de Derecho Público de la Universidad Pablo Olavide LUCÍA DEL MORAL Sobre la necesaria reorganización social de los tiempos: políticas de tiempo, espacios económicos alternativos y bienestar de relaciones ecosociales y cambio global Nº 119 2012, pp. 77-91