La Persistencia de la Visión Algunos Desafíos para la Política Universitaria a partir de los Cambios Sociales en la Argentina Reciente Gabriel D. Noel (IDAES/UNSAM – CONICET – Argentina) Las Teorías Nativas sobre la Crisis de las Instituciones de Enseñanza Recuerdo con claridad que una de las primeras cosas que capturó mi atención cuando comencé a realizar trabajo de campo etnográfico en instituciones de enseñanza fue la frecuencia con la cual la frase “¡la escuela ya no es lo que era!” aparecía en el discurso de docentes, directivos y demás agentes del sistema educativo. La exploración pormenorizada de sus usos y condiciones de formulación me permitió iluminar dos lecturas analíticamente distintas – aunque casi siempre coexistentes en un mismo acto de enunciación – de esa fórmula obsesivamente repetida: por un lado, una fundada sobre la indignación moral, sobre el escándalo, en la cual la frase funcionaba como una suerte de expletivo (¡cómo es posible que la escuela ya no sea lo que era!) por el otro, un uso interrogativo y dubitativo que parecía nutrirse de una cierta perplejidad (¿cómo llego a ser posible que la escuela dejara de ser lo que era?). Habiendo establecido esta doble dimensión de la enunciación, y estando ya lo suficientemente avanzado en el trabajo de campo como para permitirme interpelar a mis informantes sin por ello poner en riesgo el indispensable rapport, comencé a responder estas invocaciones con una objeción que en su momento me parecía obvia y contundente: “… pero la sociedad argentina tampoco es lo que era”. La implicatura conversacional incrustada en mi protesta era evidente para mí: si la sociedad argentina había cambiado en formas significativas y reconocibles – y la evidencia de esos cambios era en esos años tan cercanos a la crisis de 2001 1 difícil de negar – mal podía esperarse de la escuela (o mutatis mutandis de cualquier institución) que hubiese permanecido idéntica a sí misma. Sin embargo, esta conexión parecía ser cualquier cosa menos obvia para mis informantes, que al mismo tiempo que respondían con cierta vacilación con un ¡por supuesto!”, retomaban su argumentación ignorando la (para mí) lógica conexión como si fuera irrelevante. Ya sea que se enunciara o no en un “¿y eso que tiene que ver?” – y las más de las veces no se lo enunciaba, encubierto bajo ese respeto formal a la importancia del “contexto” inevitable en cualquier profesión de fe pedagógica – los cambios sociales y culturales que la Argentina atravesara durante las últimas dos o tres décadas eran soslayados a la hora de dar cuenta de esta escuela fuente a la vez de indignación y perplejidad. Todo ocurría como si, desde el punto de vista de buena parte de mis informantes, la escuela hubiera debido permanecer idéntica a sí misma (es decir, idéntica a esa imagen idealizada y nostálgica construida por vía retrospectiva a la que frecuentemente se denomina “escuela de antes”) aún frente a cambios sociales y culturales que ellos mismos reconocen de buen grado como profundos y reales. 1 La crisis de 2001” o “Diciembre de 2001” hace referencia a una serie de eventos que configuraron la mayor crisis institucional, política, social y económica de las últimas décadas en Argentina, y que representaron la eclosión de las contradicciones implícitas en una década de políticas neoliberales inspiradas en el denominado “Consenso de Washington”.