Desde hace algunas décadas, la Educación Artística se viene conigurando en ambos lados del Atlántico como un campo de indagación con identidad propia . Hoy, en los albores del siglo XXI, esta rama del saber está asumiendo nuevos retos desde lo trans-inter o multidisciplinar. Asimismo, entre las corporaciones multilaterales, la UNESCO tiene un especial interés por hacer de la educación artística un referente fundamental en la vida toda de las sociedades. En nuestro país, sin embargo, en lugar de convertirla en la plataforma im- prescindible para contar con una educación universal de calidad, su presencia —ya exigua— ha disminuido en todos los niveles educativos. El lugar privilegiado de esta asignatura en las políticas culturales de las pri- meras seis décadas del siglo XX —con Justo Sierra, José Vasconcelos y Jaime Torres Bodet, por ejemplo—, duerme el sueño de los justos, y la formación humana, integral, para hacer ciudadanos del mundo, pasa a un segundo plano . El mercado y las empresas “no necesitan hombres y mujeres cultos, sino espe- cialistas estrechos, aquellos que Marx llamaba ‘cretinos profesionales’”. Educar en el arte. Protagonistas, instituciones y prácticas en el curso del tiempo nos lleva de la mano por el entramado de distintos escenarios que, igual nos remiten a la formación de actores y dramaturgos en la Inglaterra de los siglos XVI-XVII, como a los proyectos de formación artística de la Facultad de Artes Plásticas de la Universidad Veracruzana o aun al arte del canto, la oración y los remedios caseros menonitas en Chihuahua . Más allá del análisis en con- texto de las manifestaciones artísticas; de las valoraciones particulares sobre la importancia de la artes en el proceso civilizatorio y la defensa de las libertades, o de su lugar en la políticas de Estado, un punto a destacar es su despliegue a lo largo de la historia y, con ello, el surgimiento y coniguración de nuevos espa- cios formales e informales para la enseñanza, el aprendizaje y el goce estético . Este libro es una importante contribución al debate sobre el pasado y los posibles caminos de la educación artística . Si para Philippe Ariès la historia ya “no es sólo una técnica de especialista, sino que se convierte en una manera de ser en el tiempo, propia del hombre” (Ariès, 1988: 268), Educar en el arte apues- ta por una historia viva . Vayan con ella nuestros fantasmas, sueños y deseos… los mundos que fuimos, las memorias que somos y las tierras que soñamos. Jesús Márquez Carrillo EDUCAR EN EL ARTE. Protagonistas, instituciones y prácticas en el curso del tiempo. (Debates por la historia IV) EDUCAR EN EL ARTE Protagonistas, instituciones y prácticas en el curso del tiempo (Debates por la historia IV) ALDVS María Esther Aguirre Lora Guillermo Hernández Orozco Francisco Alberto Pérez Piñón Jesús Adolfo Trujillo Holguín Coordinadores