COMO ATENDER A LOS GUERREROS: Los guerreros son una trilogía formada por: Elegbara, Oggun y Ochosis, los cuales tienen sus requerimientos específicos para su atención, y que a continuación le daremos, sin que esto constituya un canon fijo y esquemático para estos Santos, pues ellos se adaptarán a sus condiciones y sistema de vida, sin llegar a caer en faltas y ofensas para los mismos. ELEGBARA: Orisha Mayor. Tiene las llaves del destino de la vida de los hombres, abre y cierra todas las puertas ya sea a las desgracias o a la felicidad y la bonanza. Es la personificación del azar y la muerte, hijo de Obatalá y Yemú, aunque existen Patakiés de Ifá que aseguran que cuando Olordumare creó al mundo ya Eshu se encontraba en el, (Baba Oyekun Meji), Es el primero de este grupo de guerreros, Por su astucia e inteligencia, ganó con Olofin, Obatalá, y Orunmila suficientes privilegios para ser el primero en todo, ningún Orisha lo antecede porque el mismo Olofin dijo: “ Siendo tú el más chiquito y mi mensajero, serás el más grande en la tierra y en el cielo, y sin contar contigo nunca será posible hacer nada”. Es por ello que en toda consagración o ritual religioso siempre es el primero. El día preferido para su atención directa es el Lunes, lo cual se hará encendiéndole tres pedacitos de vela o uno solo, en dependencia de la costumbre de la rama religiosa de la cual procede la entrega, se le frotará sobre su Otá manteca de corojo (Epo), y se le soplará Aguardiente (Otí), acompañado de humo de tabaco, siempre llamándolo por su nombre, el cual se le dará a conocer por parte del Sacerdote que lo entregó, Elegbara gusta de tomar el sol mañanero, antes de las doce meridiano, así como de paseos por parques, etc. Las ofrendas a este Santo son muy variadas, desde dulces y golosinas de todo tipo, hasta frutas, las que pudieran ser específicas, teniendo preferencias por la Guayaba, y plátanos frutas verdes. Es importante no dejar que estas ofrendas se deterioren o pudran delante del Santo. NOTA : De mayor utilidad que estos rudimentos para la atención a sus santos Guerreros, le serán los consejos propios que le pudiera dar el Sacerdote que le entregó a los mismos. Lo cuál será válido para todo lo que se reciba de manos de su padrino. OGGUN: Segundo Orisha de esta trilogía, Orisha Mayor, hermano de Shangó y Elegbara, violento y astuto, es el dios de los minerales, las montañas y las herramientas. Patrón de los herreros, mecánicos, ingenieros, y físico- químicos y de los soldados. Representa al recolector, al cazador solitario y andariego que vaga por el bosque y le conoce todos sus secretos. Domina los misterios del monte como brujo. Simboliza al guerrero comedor de carne, brusco, bárbaro y bestial, que va evolucionando. Dueño del hierro, es un montuno irascible y solitario. Cuando la primera generación de los Orishas bajó a la tierra fue él quién se encargó, con su machete infatigable, de cortar troncos y malezas para abrirles paso. Vivía entonces en casa de sus padres, Obatalá y Yemú y junto a sus hermanos Ochosis y Elegbara. Se le puede atender como a Elegbara, e inclusive hasta el mismo día, aunque para algunos casos especiales se le atenderá de forma directa los martes y los miércoles, o los días 4 de cada mes. Está considerado como una de las personificaciones más antiguas de los Yorubá. Para su aseo usará lo mismo que para Elegbara, osea manteca de corojo y aguardiente. OCHOSIS: Tercer santo guerrero, Orisha Mayor, Hijo de Yemaya. Patrón de los que tienen problemas de justicia, mago, adivino, guerrero, cazador, y pescador. Es el mejor de los cazadores y sus flechas no fallan nunca. Sin embargo, en una época nunca podía llegar hasta sus presas, porque la espesura del bosque no se lo permitía. Desesperado fue por adivinación ante Orunmila quién le aconsejó que hiciera Ebbo. Este y Oggun eran enemigos irreconciliables porque Eshu había sembrado cizaña entre ellos, Pero Oggun tenía un problema similar. Aunque nadie era capaz de hacer trillos en el monte con más rapidez que él, nunca conseguía matar A sus presas y se le escapaban. También fue por adivinación y recibió instrucciones de hacer el mismo Ebbo que Ochosis. Así ambos rivales fueron al monte a cumplir lo suyo. Sin darse cuenta, Ochosis dejó caer su Ebbo encima de Oggun, que estaba recostado en un tronco. Tuvieron una discusión muy fuerte, pero Ochosis se disculpó y se sentaron a conversar y a contarse sus problemas. Mientras hablaban a lo lejos pasó un venado. Rápido como un rayo,