1 CLAVES INTERPRETATIVAS DEL NUEVO (DES)ORDEN MUNDIAL Celestino del Arenal En los últimos tiempos, estamos asistiendo a tres decisivos procesos de cambio en la sociedad internacional, que están transformando radicalmente los principales actores, estructuras y dinámicas de las relaciones internacionales, generando crecientes problemas en la gobernanza global y obligando a los Estados a repensar sus políticas exteriores y a reposicionarse en el actual escenario internacional. En suma, se está conformando un nuevo modelo de sociedad internacional muy diferente a todos los existentes anteriormente. Por un lado, hemos asistido a un decisivo proceso de cambio en el ámbito de los actores de la sociedad internacional. Hemos pasado de una sociedad internacional en la que los Estados eran actores casi exclusivos de las relaciones internacionales y sujetos exclusivos del derecho internacional, hasta una sociedad internacional en la que los actores trasnacionales y subestales, de la más diversa naturaleza, y los propios seres humanos, han pasado a tener una importancia y un protagonismo igualmente decisivo y creciente en todos los ámbitos de las relaciones internacionales. Por otro lado, estamos asistiendo a un segundo proceso de cambio radical en el ámbito de las interacciones. Hemos pasado desde una sociedad internacional en la que las relaciones no tenían alcance universal y planetario y estaban condicionadas decisivamente por el espacio y el tiempo a una sociedad mundial y global, caracterizada por su carácter planetario, por la transnacionalización y la instantaneidad, ubicuidad e interconectividad de una parte importantísima de sus interacciones, como consecuencia de las dinámicas de creciente interdependencia y globalización, que han transformado radicalmente las relaciones de poder, las pautas de comportamiento de los actores internacionales, la naturaleza de los conflictos y los retos y amenazas a la seguridad. Estos dos procesos de cambio profundo, que han afectado a la naturaleza misma de la sociedad internacional, se han visto acompañados, además, a partir de finales de los años ochenta del siglo XX, de un tercer proceso de cambio, igualmente decisivo, a nivel en este caso del propio sistema político-diplomático. Este cambio ha sido consecuencia, primero, del derrumbamiento de la Unión Soviética y el consecuente final de la Guerra Fría y del sistema bipolar; después, consecuencia de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en los Estados Unidos, que han acelerado el cambio del sistema político-diplomático y puesto claramente de manifiesto las profundas transformaciones de la sociedad internacional, derivadas de los dos primeros procesos señalados, y finalmente, ha sido consecuencia de la emergencia de nuevas grandes potencias, que disputan a las grandes potencias tradicionales occidentales su papel central en la actual sociedad global. Desde finales del siglo XX y, muy especialmente, desde principios del siglo XXI empieza a conformarse un nuevo sistema político- diplomático en el que Occidente empieza a perder el protagonismo indiscutible que ha tenido en los últimos cinco siglos.