45 Nº 248. JULIO 2015 TEMAS CANDENTES La agenda de desarrollo y las desigualdades internacionales Los Objetivos de Desarrollo del Milenio del año 2000 contribuyeron a que bastantes países asumieran sus responsabilidades en la lucha global contra la pobreza, el hambre y la degradación ambiental. Llegado el momento del balance, puede decirse que se han alcanzado algunos logros, como la erradicación de la pobreza extrema, mejoras en las condiciones de salud y avances en igualdad de género. Sin embargo, las desigualdades han aumentado a escala global, lo que obliga a concentrar energías en su disminución de cara al establecimiento de una nueva agenda mundial del desarrollo. Temas aborda este debate recabando las opiniones de destacados expertos en esta materia. 1. ¿Cómo se pueden valorar y evaluar los cumplimientos de los Compromisos del Milenio 2015? ¿Ha habido avances? ¿Cuáles? ¿Cuáles son los principales incumplimientos? ¿Qué balance puede realizarse desde el presente? 2. ¿Cuáles son las prioridades de la nueva agenda de lucha contra las desigualdades? ¿Son ne- cesarios cambios en los enfoques y en los procedimientos? ¿Cuáles? 3. ¿Cómo debería inanciarse una agenda de desarrollo universal? ¿De dónde deben salir los recursos? ¿Cómo deberían obtenerse y aplicarse? 4. ¿Cuáles son los principales obstáculos para avanzar hacia políticas más eicaces de desarrollo compartido? ¿De qué manera podrían vencerse? José Antonio Sanahuja Profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid. 1. El balance necesario de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) arroja luces y sombras. La bue- na noticia es que se han alcanzado, en cifras agregadas, las metas de pobreza extrema. Se trataba, sin embargo, de un objetivo de mínimos; y el desempeño de regiones como África subsahariana es desolador, por lo que los ODM siguen deiniendo una agenda relevante. Sin embargo, al contemplar los cambios en las geografías de la pobreza y la desigualdad de 2015, en relación a 1990 o 2000, obser- vamos múltiples paradojas: hay menos pobreza pero más desigualdad; se ha reducido la brecha entre países, según su renta per cápita promedio, pero ha aumentado la desigual- dad entre personas a escala global, y dentro de cada país; y la mayor parte de las personas pobres hoy se encuentran en países de renta media que no son ya destino de ayuda; y dado que la agenda de desarrollo no se limita a la pobreza extrema y abarca también los crecientes problemas sociales y ambientales de los países más ricos, se redei- ne como agenda universal, y al tiempo, diversa y compleja. Por todo ello, el punto de partida para deinir una nueva agenda de desarrollo post-2015 es muy diferente al de 15 años antes, cuando se adoptaron los ODM. Ese balance también debe reconocer que los principales avances, atribuibles en gran medida al ascenso de los países emergentes y en particular al crecimiento de China, tienen