Cleofé Tato Cleofé Tato Universidade da Coruña LA POESÍA DE PEDRO DE LA CALTRAVIESA Es éste uno de los muchos poetas de cancionero que no ha merecido, hasta el momento, la debida atención por parte de la crítica 1 ; no obstante, es un autor interesante tanto por los temas que desarrolla como por algunas de las técnicas formales de las que se vale. De hecho, sus composiciones no pasaron totalmente inadvertidas para algunos de los que se han ocupado de la poesía cancioneril; todavía en fecha reciente Vicenç Beltran comenta: “Pedro de la Caltraviessa es autor de obra reducida, pero muy interesante por su vivacidad y por su desenfado en temas amorosos” (Beltran 2002: 216) 2 . Posiblemente hayan contribuido a este parcial olvido la falta de información sobre el personaje y el reducido volumen de su producción: apenas cinco poemas que conocen un único testimonio 3 . A partir de estos datos puede llegarse a la fácil –y en este caso errónea– conclusión de que es uno de esos muchos poetas de cancionero, a menudo tildados de menores, cuya aportación resulta de escaso relieve. Me propongo ofrecer una primera aproximación a su poesía, que trataré de editar más adelante, con el objeto de destacar su interés y originalidad 4 . Aun cuando he indicado que los cinco textos de Caltraviesa conocen un único testimonio, su producción no se integra en una sola fuente, sino en dos cancioneros: SA7 y SA10, custodiados hoy en la Biblioteca Universitaria de Salamanca 5 . Son dos florilegios que comparten pocos materiales, lo cual me lleva a afirmar que la poesía de Caltraviesa interesó en ambientes y momentos distintos. En el Cancionero de Palacio (SA7), figuran dos breves composiciones de tipo amoroso. Como sucede con frecuencia en esta colección, que a menudo disemina las obras de un mismo autor, no se copian juntas: en el folio 102 r , en medio de una serie de textos pertenecientes a distintos poetas, se encuentra (SA7-234) ID 2607 “Como echaron del parayso”, una canción en la que el yo lírico manifiesta su deseo de ver a su dama desnuda; en los folios 142 v y 143 r , de nuevo entre textos adscritos a distintos autores, figura (SA7-300) ID 2665 “Ya non se nada que diga”, un discor que puede entenderse como un diálogo entre dos voces, una masculina y otra femenina, que conversan sobre el sufrimiento amoroso. La segunda de las fuentes es SA10, un manuscrito que reúne, en realidad, dos cancioneros: SA10a y SA10b. La producción de Caltraviesa se halla en SA10b; en los folios 123 r a 125 r , se copian sucesivamente: (SA10b-200) ID 1856 “Poderoso rey dEspaña / alto principe real”, (SA10b-201) ID 1857 “Al Rey moro desuestilde” y (SA10b-202) ID 1858 “Mayor dolor ha que siento”. El último texto es una canción amorosa en la que nuevamente suena una voz femenina; los dos restantes nos llevan, más bien, hacia lo que Peter Dronke dio en llamar “lírica del realismo” (Dronke 1978: 267): el primero, ID 1856, es un largo dezir que contiene una queja sobre los malos tiempos y las malas costumbres de la nobleza; ID 1857 es 1 No contamos con un estudio de su obra, que tampoco conoce edición crítica aun cuando resulta accesible a través de la transcripción de Dutton (véase Dutton / Krogstad 1990-1991); asimismo, en los suplementos que acompañan su edición del Cancionero de Juan Alfonso de Baena, que preparó junto a Joaquín González Cuenca, se ofrece toda su producción (Dutton / González Cuenca 1993: 789-795). 2 No ofrece, sin embargo, ninguna de sus poesías en la antología. 3 No es imposible, como sucede en otros casos, que alguno de los textos que en los cancioneros aparecen sin atribución puedan ser de su autoría. 4 En breve plazo aparecerá “La poesía de Pedro de la Caltraviesa (II)”, trabajo complementario de éste. 5 Tanto para referirme a los poemas como a las fuentes cancioneriles, me sirvo de la convenciones de Dutton (véase Dutton / Krogstad 1990-1991). En los casos en que la localización de una pieza en su fuente resulte significativa, consigno la información valiéndome también de la obra de Dutton.