1 Ema López, José Enrique (2009) Cuerpo, (bio)política y vulnerabilidad. Loredo, J. C., Sánchez- Criado, T. y López D. (Ed.). En ¿Dónde reside la acción? Agencia, constructivismo y psicología. pp. 233-235 Madrid. UNED/Universidad de Murcia Cuerpo, (bio)política y vulnerabilidad 1 José Enrique Ema López Universidad de Castilla-La Mancha JoseEnrique.Ema@uclm.es “La existencia siempre construye su casa o refugio desde el temblor de las huellas de lo imposible [...] La lengua, el sexo, la muerte nombran entonces la misma imposibilidad, la de establecer una relación “sustancial”, permanente, “natural”, con la vida. Jorge Alemán, 2003: 24-25 Hoy en día no podemos hablar de política y poder sin contar con el cuerpo. Tal y como puso de manifiesto Michel Foucault (1976, 2001, 2006, 2007) empleando las nociones de biopoder y biopolítica el poder atraviesa los cuerpos vivientes en todos los ámbitos de la vida, incluso en los que fueron considerados como privados y, por tanto, no políticos. El cuerpo, hasta en la supuesta expresión máxima de su desnudez de cultura - el cuerpo puramente biológico-, es capturado por el biopoder y puesto a su servicio para moldear prácticas y subjetividades. De este modo, a la vez que se anuncia la infiltración microfísica del poder hasta el último reducto de la vida corporizada, se abren ámbitos de politización y transformación que antes quedaban excluidos al quedar fuera de la vida pública reglamentada para la política 2 . En esta lectura habita una paradoja que va a nutrir nuestro trabajo. Pareciera que para mostrar como el poder (y la política) se funden con el cuerpo -materializando sociedad y cultura en él-, simultáneamente hemos de aislar una “vida desnuda”, una pura vida como especie biológica, desprovista de cultura. Esta separación toma como elemento clave al cuerpo, al que situaría del lado de la naturaleza, o como reacción frente a este gesto, en el de la cultura y el lenguaje (tal y como han afirmado los diferentes constructivismos discursivos (Ema y Sandoval, 2003). Pero, como vamos a ver, separar vida biológica y vida social reduciendo el cuerpo a uno de los dos ámbitos nos lleva inevitablemente a considerar nuestra propia subjetividad corporizada, como una subjetividad calculable y esclava, sin capacidad de acción política, finalmente, sin potencia para la producción afirmativa de otras formas de vida con (más) futuro más allá de la trama de relaciones de poder que nos atrapan (hoy en día homogenizadas bajo el paraguas uniformizador del capitalismo global contemporáneo). Cuerpo significante y significación corporizada 1 Texto elaborado a partir de la comunicación presentada en “I Congreso Internacional: Los Textos del Cuerpo”. Universidad Autónoma de Barcelona. Marzo 2007 2 En realidad es anterior en el tiempo la declaración feminista: “lo personal es político”, que politiza el despliegue de los cuerpos sexuados también en el ámbito privado y que reflejó por escrito en 1969 por primera vez Kate Millet, recogiendo lo que, al parecer, ya se afirmaba en círculos activistas feministas y contraculturales en Estados Unidos años atrás.