Entre las palabras y las imágenes: Policleto de Argos y el discurso de la escultura 1 Entre las palabras y las imágenes: Policleto de Argos y el discurso de la escultura Arqueología y tradición Alicia Montemayor García (aliciamontemayor@hotmail.com ) Là su non eran mossi I piè nostri anco, quand’io conobbi quella ripa intorno, che dritto di salita aveva manco, esser di marmo candido e adorno d’intagli sì, che non pur Policleto, ma la natura lì avrebbe scorno. Dante, Purgatorio, 10, vv. 28-33 El llamado renacimiento de la Antigüedad implicó la emulación de los antiguos maestros, los que eran ya conocidos por las fuentes literarias desde la Edad Media. No debe extrañarnos por ello una noticia como la que encontramos en la Divina Comedia, en donde leemos que una vez franqueado el umbral de la puerta del Purgatorio, Dante subió una larga cuesta hasta el primer circuito y fue entonces cuando vio que el muro que lo circundaba era de mármol blanco, pero adornado con bajorrelieves de tal perfección, que no sólo vencerían al famoso Policleto, sino a la Naturaleza misma. Más tarde, en una carta, Amerigo Vespucio le dice a Lorenzo di Pierfrancesco de Médici que las maravillas del Nuevo Mundo son tales, “que incluso un pintor tan grande como Policleto no podría hacerles justicia”. 1 Las variadas noticias que aparecen en el Renacimiento podemos interpretarlas en el contexto de escultores que —como Andrea Pisano primero y Ghiberti después—, buscan en la comparación con los antiguos maestros un prestigio que consideraban que 1 Cf. Pray Bober, Phyllis, “Policles and Polykleitos in the Renaissance: The “Letto di Policreto”, en Moon, 1995, p. 317 y 324, n. 1. La autora considera que la idea de que Policleto fuera también un pintor comienza en el Renacimiento, en donde el descuido en la lectura de las fuentes explicaría la confusión y la poca importancia que se da al medio en que trabajó realmente. Esta idea sin embargo es más antigua, ya que la primera mención de ello la tenemos en Poliano, el poeta epigramático de la época de Adriano, cf. Antología palatina, XVI 150. El poema menciona la Polixena de Policleto, a la que comparada con la Hera de Argos. La confusión es claramente con Polignoto, quien efectivamente pintó una Polixena. En época bizantina la retoma San Gregorio Nazanciano en su Carmina de se ipso 1220. 3-9; por su parte y Tzetzes, en su Historiarum Variarum Chiliades VII 319, agrega al Canon esculpido, uno pintado.