El falo, la metáfora paterna y el Nombre del Padre en una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis. El Falo El primer significante que se viene a inscribir en el ser de un futuro hablanteser es el que representará a la Función Materna, encarnada en la persona que propiciara los cuidados primordiales, culturalmente encargados, la mayoría de veces, en la madre. Pero el énfasis en que sea una persona, se vuelve imprescindible si tomamos en cuenta que, para que el nuevo sujeto se convierta en un ser deseante, no le bastará con los cuidados, sino que necesitará el deseo de esta madre 1 . Luego de la inscripción de este primer significante, el deseo del niño se afirma, pudiéndose resumir todas sus complicaciones posteriores en la máxima “que él es deseo del deseo de la madre" 2 . Luego, en el ir y venir de este Otro primordial, el niño percibe “de una manera todavía confusa y completamente virtual” 3 , ese “deseo de otra cosa” en la madre, ya no de él. Este deseo de otra cosa, bien laboral, sexual, afectivo, familiar, etc., convoca a la inscripción de un segundo significante, el cual vendrá a intentar explicar eso otro que va a hacer la madre y que está reglada bajo un orden simbólico del cual depende y que permitiría un cierto acceso a ese deseo desconocido de la madre. Este segundo significante, privilegiado, es el falo, el cual viene a representar al objeto del deseo de la madre. Recapitulando, primero el niño se ubica como objeto de deseo de la madre y luego ubica este deseo en otra cosa, en el falo. 1 Lacan, Jaques. “Seminario V”, Clase IX “La metáfora paterna I”. 2 Ídem 3 Ídem 1 Rodolfo Rojas Betancourt Maestría en Psicoanálisis