I. INFECCIONES POR HELMINTOS Los helmintos que infectan a la especie humana se di- viden en dos phyla: a) nematelmintos que incluyen la clase Nematoda o gusanos cilíndricos, no segmentados y con sexos separados, y b) platelmintos, gusanos planos, seg- mentados o no; a su vez, éstos se dividen en dos clases: Cestodes, segmentados y hermafroditas, y Trematodes, no segmentados, hermafroditas o bisexuados. A. INFECCIONES POR NEMATODOS 1. Clasificación Este phylum se divide en dos grandes clases según que los gusanos poseen quimiorreceptores caudales o fásmi- des: Phasmidia y Aphasmidia. Desde el punto de vista clí- nico-terapéutico resulta más práctico dividirlo, aten- diendo a la localización de su parasitismo, en dos grupos: a) intestinales, que viven en el intestino, y b) tisulares, que se encuentran en sangre y tejidos. En la tabla 74-1 se indican las principales infecciones producidas por los nematodos y se señalan los fármacos utilizables en cada una de ellas. A continuación se des- criben las propiedades de estos fármacos. 2. Benzimidazoles Son antihelmínticos de amplio espectro que poseen un anillo bicíclico en que el benzeno se fusiona a la posición 4 y 5 del imidazol (fig. 74-1). En general son poco hidroso- lubles y por ello se absorben irregularmente en el tracto gastrointestinal; de ahí que sirvan sobre todo para las in- fecciones helmínticas intestinales. Aunque alteran diver- sas reacciones bioquímicas del gusano, incluida la capta- ción de glucosa, su acción principal parece que se ejerce mediente una interacción con la tubulina, proteína del citosqueleto, inhibiendo de ese modo la polimerización necesaria para la formación de microtúbulos. Como con- secuencia, provoca la inmovilización y la muerte de los pa- rásitos. Su selectividad de acción se basa en la especial afi- nidad por la tubulina del parásito frente a la de las células mamíferas; por ello muestran, en general, poca toxicidad. Los benzimidazoles más utilizados en las diversas in- fecciones helmínticas son el mebendazol y el albendazol; en menor grado, por su menor eficacia o su mayor toxi- cidad, el tiabendazol, el flubendazol y el triclabendazol. 2.1. Mebendazol Es un antihelmíntico de amplio espectro (fig. 74-1), de elección en infecciones por Ascaris lumbricoides, Ente- robius vermicularis, Trichuris trichiura, Ancylostoma duodenale y Necator americanus; puede ser un trata- miento alternativo a dosis altas en infecciones por To- xocara, Trichinella spiralis, O. volvulus y en el cestodo Echinococcus granulosus (v. más adelante). En la tricu- riasis y la uncinariasis se alcanzan curaciones hasta del 95 % con dosis repetidas; en la enterobiasis, una dosis única llega a producir curación en el 90-100 % de los ca- sos; en las ascariasis intensas el mebendazol puede pro- vocar migración de los gusanos hacia la boca, por lo que se prefiere el pirantel que, además, exige sólo una dosis. Debido a este espectro, resulta particularmente útil en in- fecciones mixtas. Se absorbe muy escasamente en el tracto gastrointes- tinal y lo poco que se absorbe muestra una biodisponibi- lidad pequeña, debido a que sufre una intensa elimina- ción de primer paso en el hígado (80 %); la absorción aumenta con la comida. Tras la administración crónica, las concentraciones plasmáticas aumentan; el mebenda- zol absorbido se une intensamente a proteínas (95 %), se metaboliza parcialmente en el hígado y es excretado, tanto en forma activa como metabolizada, por orina. La semivida plasmática es de 1,5-5,5 horas y aumenta en caso de insuficiencia hepática. Las reacciones adversas son escasas y de poca intensi- dad; a veces produce molestias gastrointestinales, picor, erupción dérmica y fiebre. Con dosis altas, como las uti- lizadas en la triquinosis y el quiste hidatídico, puede pro- vocar neutropenia reversible, alopecia, reacciones alér- gicas y aumento de las enzimas hepáticas. Facilita la secreción de insulina, por lo que puede potenciar la hi- poglucemia causada por insulina e hipoglucemiantes ora- les. Produce teratogenia en ratas, pero no en otras espe- cies animales; se recomienda limitar su uso en embara- zadas durante el primer trimestre; sin embargo, cuando 1239 74 Fármacos antiparasitarios II. Helmintos y artrópodos J. Flórez