Asociación Civil – Contra la Violencia Institucional – www.violenciainstitucional.org La política del Poder Mediático (PARTE I) El poder busca la sumisión del sujeto. No hay nada natural en la realidad humana. En el mundo solo rige el “orden” que el hombre ha constituido. Ese poder constituyente surge del espíritu de dominación en tanto estructura hegemónica. Y la voluntad de poder expresa su devenir: sabe que para ser lo que es siempre tiene que ser más. Para ser más tiene que crecer. Expandirse. Sólo conserva el poder que tiene si lo aumenta incesantemente. Dentro de ese orden, el sometimiento es fundamental. Su propósito, según la coyuntura, es mantener o cambiar el orden social. Es decir, o como es, o cambiarlo tal como los que ejercen su dominio necesitan que cambie. Estamos hablando del Poder Mediático. El poder es el orden. El poder no puede permitir la realización de su opuesto: el des-orden. En toda sociedad se hace saber que el des-orden no funcional se castiga. Le hace saber al ciudadano semejante amenaza para que penetre hondamente en el sujeto social . La impecable función del poder es llevar a los ciudadanos a creer que sus intereses son el orden natural de la sociedad. Y en la medida que impone sus intereses y sus códigos de represión que rigen para todos, se apodera de algo valiosísimo para perdurar: el sentido común. Este apoderamiento implica que todos dicen y creen lo que el poder les ha hecho creer y decir como si fueran sus propias creencias. Para esto, el Poder Mediático es sustancial. El que cree que dice lo que piensa y dice lo que piensa, fue conducido a decir y pensar. Ya que el poder el la perfecta forma de enajenación, de la perdida de libertad, de autonomía. Esta posesión, esta introyección en el sujeto y sus valores de la sociedad se inicia desde temprana edad. El poder siempre se estructura y se organiza para mantener y reprimir todo