1 Gregorio Weimberg y la edición. Estampa de un fundador de la biblioteca argentina Artículo publicado en La Biblioteca, n° 4-5, Buenos Aires, Biblioteca Nacional, 2006, pp. 452 - 470. (ISSN: 0329-1588) Gustavo Sorá 1 Las metáforas de la escritura, del libro y de los espacios que organizan esa herramienta del intelecto y ese objeto cultural, como la librería o la biblioteca, han acompañado la imaginación de las comunidades morales desde la antigüedad. Hasta fines del siglo XIX se hablaba de la biblioteca y de la librería francesa o española para verificar el universo de textos escritos en esas lenguas y de los escritos en otras pero traducidos, domesticados y difundidos por las instituciones de esos imperios nacionales. 2 La extensión de ese dominio intelectual entre los centros metropolitanos y los territorios de ultramar era una manifestación de la universalidad del genio nacional particular. En Argentina no se hallan referencias nítidas de esa forma de imaginación de la cultura nacional. Borges, se sabe, se sumergió como pocos en las metáforas del libro y la biblioteca. Pero lo hizo de un modo trascendente, sin raigambre histórica necesaria. Este panorama invita a recorrer el camino inverso y complementario: alimentar con esas metáforas la imaginación de la cultura para hallar dimensiones históricas y sociales del pensamiento nacional; para iluminar a individuos y grupos, instituciones, comercios y empresas que han balizado la historia del libro en Argentina. 3 1 Investigador de CONICET. Museo de Antropología de la Universidad Nacional de Córdoba. 2 El primer jalón de este uso fue registrado en Francia hacia 1664 y en España hacia 1696: Charles Sorel : La Bibliothèque Françoise. Ou le choix et l'examen des Livres François qui traitent de l'Eloquence, de la Philosophie, de la Dévotion et de la Conduite des Mœurs. Et de ceux qui contiennent des Harangues, des Lettres, des Œuvres méslées, des Histoires, des Romans, des Poésies, des Traductions, et qui ont servy au Progrès de nostre Langue. Avec un Traité particulier, où se trouvent l'Ordre, le Choix et l'Examen des Histoires de France. Paris, Compagnie des Libraires du Palais, 1664. Por otra parte, en 1696 aparece en Roma la Bibliotheca Hispana realizada por Nicolao Antonio. Véase, por ejemplo, Jean-François Botrel "Exportation des livres et modèles éditoriaux français en Espagne et en Amérique Latine (1814-1914)". En Jacques Michon y Jean-Yves Mollier (dirs.) Les mutations du livre et de l’édition dans le monde du XVIIIe siècle à l’an 2000. Québec - Paris ; Les Presses Universitaires de Laval - L’Harmattan, 2001, pp. 219-240, y "La librairie 'espagnole' en France au XIXe siècle". Le commerce de la librairie en France au XIXe siècle (1789-1914). París, IMEC – Éditions de la Maison des Sciences de l'Homme, 1997. 3 Con esta intensión de conocimiento no hago más que apropiarme de los proyectos de quienes, como Gregorio Weimberg en Argentina o Luiz de Castro Faria en el Brasil, impulsaron los estudios sobre “pensamiento social”. También de la perspectiva de investigaciones sociales e históricas abierta por Roger Chartier a partir de la obra de Foucault (véase, por ejemplo, Roger Chartier El orden de los libros, Barcelona, Gedisa1998 -1994-). Este texto es la mejor oportunidad para hacer recordar que cuando fue Director de CONICET Gregorio Weimberg propuso el concurso de un subsidio especial para estudiar la edición en Argentina.