Revista de Lenguas Modernas, N 0 10, 2009: 487-490 La persistencia de la memoria Juan Carlos Saravia Vargas E n el patio central de una prisión blanca y fría como un museo de criminales, un hombre recorre siempre el mismo camino, con la cabeza baja, inmerso en sus cavilaciones. ¿Cavilaciones o recuerdos? Trece años atrás, cuando el hoy casi octogenario Anton Radovich fue privado de su libertad por la orden de un inclemente juez y un escandalizado jurado, las memorias de los hechos aún se marcaban frescas en sus sueños. Hoy, una vaporosa neblina veda los acontecimientos que lo llevaron a encontrarse transitando el mismo camino gastado dentro del rectángulo de concreto. El fatigado anciano sabe que sus pies no recorren el perímetro por voluntad propia, como la mayoría de los privados de libertad piensan en su ignorancia. “Memoria-procedimental, memoria-procedimental,” murmura a cada paso el otrora miembro del equipo de investigadores del MIT encargados del desarrollo de una cura para el mal de Alzheimer. “Un proceso es difícil de recordar cuando es totalmente ajeno a la experiencia de un sujeto...Pero después de un número determinado de repeticiones, la información de los pasos se almacena en la memoria procedimental, lo cual habilita al sujeto para ejecutar el proceso determinado con un índice cada vez menor de error y ansiedad hasta que, por in, el sujeto es capaz de ejecutar el proceso en forma prácticamente automática, casi sin conciencia de los pasos”. El señor Radovich acababa de recorrer la mitad de la distancia usual cuando la memoria del juez dictando sentencia le provocó un espasmo momentáneo y lo forzó a detenerse buscando apoyo en el muro. “La memoria procedimental se explica por las conexiones de las dentritas que se asocian a la información.” El desafortunado investigador se cuestionó un momento por qué, a pesar de que recordaba tan bien las deiniciones, apenas podía reconstruir la cadena de eventos que culminaron con su encierro. Por supuesto, la respuesta viajó a través de los saltos sinápticos de sus neuronas y se convirtió en información operativa en poco más de un milisegundo. “Memoria semántica, memoriase- mántica,” murmuró al reanudar su perenne caminata. “La información que se ha almacenado en la memoria semántica es fácilmente recuperable gracias a la habilidad del sujeto para manipular el lenguaje. Las observaciones indican que las personas que sufren de algún impedimento lingüístico normalmente maniiestan mayores diicultades para memorizar deiniciones o conceptos abstractos.” “¡Tuvimos éxito, Anton! Los ratones pudieron recorrer el laberinto absolutamente sin problema después de que les administramos el compuesto.”