Dos mundos, un Rey y una Patria común: Fray Antonio de Monroy e Híjar O.P. (1634-1715) 1 Óscar Mazín El Colegio de México Al entrar en la catedral basílica de Santiago de Compostela, todo peregrino admira el altar y capilla mayor, especie de ascua resplandeciente de plata pura y sobredorada. Ahí se ostentan un frontal, un expositor del Santísimo y un camarín donde se yergue la estatua sedente del Apóstol, que acoge a quienes proceden de todos los ámbitos de la cristiandad. Muy pocos, sin embargo, saben que el mecenas de ese conjunto barroco espléndido fue un arzobispo natural del Nuevo Mundo, el dominico fray Antonio de Monroy e Híjar (1634-1715), nacido y criado en Nueva España, donde residió la mitad de su vida. La movilidad interoceánica en la Monarquía hispánica no fue excepcional. El imperio de España resultó del trasiego y del intercambio de gente, de escritos y de objetos 2 . No obstante, a los ojos de los europeos la circulación en el sentido Poniente-Oriente tuvo un carácter acaso más raro por su exotismo e interés. Aquí nos proponemos perfilar la figura de ese prelado pero, sobre todo, poner de relieve su origen y procedencia hispana nueva, así como las implicaciones de ésta en el trayecto suyo hacia Santiago de Compostela. 1 Es esta la versión en español del mismo artículo publicado en francés en la revista Compostelle. Cahiers d’Études de Recherche et d’Histoire Compostellanes, núm. 14, 2011, pp. 54-78. Agradezco a mis colegas del GERYC las observaciones y comentarios que hicieron a mi manuscrito, mismos que he aquí incorporado. 2 La revista Historia Mexicana dedicó uno de sus números más recientes, el 243, al tema de la movilidad en la perspectiva del imperio a partir de Nueva España: Volumen LXI, núm. 3, enero-marzo de 2012.