1 Alcances del conocimiento en Proslogion. Tomás y Anselmo: la lectura heideggeriana Pelegrín, Laura Martínez, Luciana M. El siguiente trabajo pretende revisar la concepción del conocimiento anselmiano. Para ello retomaremos las críticas de Tomás de Aquino al mismo, a la luz de la reformulación heideggeriana en Los Problemas Fundamentales de la fenomenología. En primer lugar revisaremos cómo Heidegger reformula el argumento de Anselmo, y cómo esta reformulación está signada por el hecho de que lo lee desde la crítica tomista. Por eso a continuación nos ocuparemos de revisar los pasajes de la obra tomista a los que Heidegger remite a fin de dar cuenta de cómo lee a Anselmo en dichos pasajes. Indagaremos qué supuestos incorpora esa lectura crítica, a los efectos de, posteriormente, elucidar qué subyace a la lectura heideggeriana. Nuestra hipótesis es que Heidegger, orientado por la lectura tomista, cree ver en Anselmo una ausencia total de una crítica gnoseológica. Es decir, Anselmo, según el germano, no indaga en torno a los límites del entendimiento, como si lo hará, señala, Tomás de Aquino. En contraposición a esta lectura, intentaremos nosotros mostrar los pasajes de Proslogion en los que es posible advertir lo que consideramos es una crítica radical a la capacidad cognitiva. Sobre la referencia del texto heideggeriano a la crítica tomista del argumento anselmiano, referencia por cierto fugaz, en principio casi insignificante y sin dudas instrumental, pueden señalarse varios puntos. Nos interesa hacerlo, no tanto por las consecuencias del pasaje en el texto que lo incorpora (Problemas fundamentales…), sino, más bien, por las resonancias algo paradójicas que su crítica involucra en relación con lo que constituye, según algunas lecturas, el núcleo de la filosofía del germano. Si se han encontrado continuidades entre su pensamiento y el tomista, Heidegger no salva al escolástico de su crítica a la metafísica, y en esta decisión, creemos, intervienen elementos de su lectura que se explicitan en el pasaje que trabajaremos. En primer lugar, nos parece significativo que Heidegger remita la demostración de la existencia de Dios al capítulo tercero de Proslogion, que si bien ha suscitado discusiones, no constituye el centro de la demostración para la mayoría de las lecturas.