Joseph E. Stiglitz LA TEORÍA ECONÓMICA MODERNA Y EL DESARROLLO Karla Hoff, * Los pasados 50 años han visto marcados cambios en nuestra comprensión del desa- rrollo. Sabemos que el desarrollo es posible, pero no inevitable. Hemos contado con una riqueza de experimentos. Claramente no existen fórmulas infalibles para el éxito; si existieran, habría más éxitos; algunas estrategias parece funcionan por un tiempo y luego se atascan. Algunas estrategias parecen funcionan en algunos países y no en otros 1 . La teoría económica ha evolucionado en explicar los éxitos y los fracasos. Este capítulo intenta describir estos cambios en la teoría económica -en los tipos de modelos usados y en los factores que están identificados que juegan papeles clave. Se enfoca en dos preguntas centrales: ¿Qué fuerzas pueden explicar la divergencia de ingresos entre los países? ¿Qué implicaciones podemos extraer de la naturaleza de las intervenciones que, con mayor probabilidad, promueven el desarrollo? Un tema básico de este capítulo es que los países industrializados difieren de los países en desarrollo por mucho más que su nivel de capital -o incluso su capital humano-. Más capital podría ser útil, pero, extraordinariamente, aún una transferen- cia de fondos podría no tener un gran efecto sobre el crecimiento económico (véase World Bank 1999a). La eliminación de las distorsiones impuestas por el gobierno obviamente también es deseable, pero no parece ni necesaria, ni suficiente para el crecimiento sostenido 2 . Un punto de vista compartido por todas las perspectivas so- * Los autores agradecen a Abhijit Banerjee, Arnold Harberger, Gustav Ranis y Debray Ray por sus útiles comentarios. El primer borrador de este capítulo se preparó cuando Hoff era profesora visitante de la Universidad de Princeton y Stiglitz vicepresidente (Economía del Desarrollo) y economista en jefe, del Banco Mundial. Con gratitud, se reconoce el apoyo financiero que Hoff recibió de la Fundación John D. y Catherine T. MacArthur. 1 Por ejemplo, la política de sustitución de importaciones del Brasil generó tasas de crecimiento que promediaron 10 por ciento anual por nueve años (1968-76), pero evidentemente no era sostenible, o al menos no se sostuvo. Las estrategias de “liberalización” del Brasil de los años 1980 comenzaron finalmente a rendir sus frutos en los años 1990, aunque el crecimiento fue más modesto que en el período anterior y el crecimiento generado fue de más corta duración; parece también que se atascó con la crisis financiera mundial de 1998. Es demasiado pronto para saber si, y por cuánto tiempo, el crecimiento se restaurará. 2 El país de bajo ingreso con el crecimiento económico más sostenido ha sido China, que no ha privatizado, sin embargo tiene un régimen comercial restringido, y solamente ha eliminado gradualmente las distorsiones de precios.