1 CIENCIA Y PRAGMATISMO EN LA PRIMERA VERSIÓN DEL TRATADO DE PERSPECTIVA DE ANTONIO DE TORREBLANCA Carmen González Román Departamento de Historia del Arte. Universidad de Málaga Campus de Teatinos s/n +34 952136668, +34 952133441 romancg@uma.es RESUMEN Tal y como indica Antonio de Torreblanca en el prólogo de Los ssiete tratados de la perespectiva pratica, el libro trata de hacer asequible una ciencia que no siempre gozó del interés y afecto de los artistas. Torreblanca, ensamblador de oficio, fundamenta gran parte de sus reglas y definiciones en la geometría clásica, en consonancia con el desarrollo científico de España en el siglo XVI, pero utiliza especialmente la geometría como una herramienta imprescindible en el ámbito del taller.* La primera versión del tratado sobre perspectiva fue redactada por Antonio de Torreblanca en fecha posterior a 1596, probablemente en la primera década del siglo XVII [1]. No deja de resultar sorprendente que Los ssiete tratados… (fig. 1) que, de momento, hemos de considerar el primer tratado español dedicado a la perspectiva, fuera escrito por un ensamblador, máxime cuando teniendo en cuenta su oficio y el contexto teórico español, hallamos la siguiente afirmación en el preámbulo al Tratado tercero: “[la perspectiva] sse divide en dos partes como los demas Artes liberales” [2]. Torreblanca se suma, de este modo, a las declaraciones en España en torno a la liberalidad de la ciencia del arte, un debate ampliamente difundido en Italia a lo largo del XVI que tuvo su eco en España esa misma centuria y que aparecerá como discurso programático específico en el año 1600, fecha en la que Gaspar Gutierrez de los Ríos publica su Noticia general para la estimación de las artes, y de la manera que se conocen las liberales de las que son mecánicas y serviles… donde alude específicamente en Capítulo XIIII a la competencia del Dibujo con las Artes matemáticas: Aritmética, Geometría y Perspectiva [3]. Las primeras alusiones en nuestro país a la ciencia de la perspectiva la encontramos en tempranos tratados como el de Diego de Sagredo, Medidas del Romano (1526), para quien existen dos ciencias que son los pilares, no sólo de la arquitectura, sino de las artes de la representación: la geometría y la aritmética, que contienen “muchos secretos y grandes sotilezas”, entre ellas las de la perspectiva, base de la pintura. La obra de Sagredo coincide con las ideas más avanzadas de la teoría italiana, como señala Julián Gállego “las de Leonardo da Vinci y León Hebreo, que acaso no conocía: a quien cita es a L. B. Alberti, cuyas obras admiró en Italia. Es posible que conociera asimismo al tratado de Luca Paccioli” [4]. Hacia las décadas centrales del siglo XVI España se incorpora al debate teórico-artístico italiano y europeo con la publicación de tratados, desde el punto de vista de las artes plásticas, como el de Felipe de Guevara, Comentarios de la Pintura (ca. 1560) y Francisco de Holanda, De la pintura Antigua (1548). Este último, en relación al asunto de la liberalidad del arte y la condición social del artista especifica, en la más pura tradición vitruviana, las ciencias que han de adornar al pintor: Historia, Poesía, Música, Perspectiva, Geometría, Matemáticas, etc. *Este trabajo se inscribe en el marco del Programa Nacional I+D+I (Ministerio de Ciencia e Innovación), referencia: HAR2008-01636/ARTE: “La teoría sobre la perspectiva en España (siglos XVI-XVII): origen y fuentes conceptuales-terminológicas”, cuya investigadora principal es la Dra. Carmen González Román.