R E C E N S I O N E S Mª P. de Hoz y G. Mora (eds.), El Oriente griego en la Península Ibérica. Epigrafía e Historia, Madrid 2013, Real Academia de la Historia, ISBN: 978-84- 96849-36-5. Este libro puede deinirse como un estudio de la larga du- ración de la presencia griega en la Península Ibérica, desde el Arcaísmo hasta la época bizantina. El “Oriente” del título sólo serviría para excluir las relaciones con el mundo colonial occi- dental, lo que no se cumple del todo. La conluencia de diversas especialidades permite la utilización de fuentes variadas para hacer más completo el panorama. Como inicio, se plantea la problemática de las fuentes escri- tas griegas (Domínguez), entre la arqueología, las tradiciones, la toponimia y los relatos míticos. A través de una perspectiva dinámica se puede llegar a una actitud equilibrada en lo que sue- le enfocarse como dicotomías irreconciliables. Gracias a este equilibrio se puede atribuir una nueva valoración a los datos sobre la presencia griega en la Península. Domínguez insiste sobre todo en los datos referentes a los procesos de sincretismo, explicables sólo a través de una concepción etnológica lexible, caracterizada por la interacción y no por el aislamiento. El testimonio de la epigrafía muestra que el comercio era la actividad principal, proyectada en la extensión del uso de la misma entre poblaciones locales (J. de Hoz), para lo que no hay que hablar de colonización propiamente dicha. Naturalmente, no todas las inscripciones indican la presencia de población griega, dado que pueden haber llegado por otros conductos, posiblemente fenicios. En general, los escritos locales son más exclusivamente comerciales, lo que colabora a caracterizar los modos de presencia griega. Desde mediados del siglo V se no- tan cambios indicativos de una presencia más estable, como la escritura greco-ibérica, aunque siempre con un carácter comer- cial y limitado. Los documentos más signiicativos muestran un lenguaje habituado a las prácticas comerciales. J. de Hoz pone de relieve, en cualquier caso, la peculiaridad de un documento como el plomo de Pech Maho. El panorama se completa con el estudio de los sellos anfóri- cos (Tremoleda y Santos). Al parecer, en época helenística pre- dominan las importaciones de vino de calidad desde las islas del Egeo, sobre todo de Rodas. En segundo lugar destacan las ánfo- ras de procedencia grecoitálica, que se encuentran más bien en los poblados ibéricos. Importa el papel de estas prácticas como puente hacia la romanización. Destaca la difusión de la moneda griega en las colonias y entre los pueblos vecinos (García-Bellido). Con los cartagineses se repartieron el inlujo sobre el área mediterránea de la Penín- sula Ibérica. Los datos indican contactos muy antiguos con los griegos de oriente. Una de las primeras manifestaciones cultu- rales, proyectada en la moneda, es el sincretismo de Heracles y Melkart. También a través de las monedas se documenta la convivencia de poblaciones externas en la Península, en varias localidades, sin necesidad de asentamientos estables, hasta los de Ampurias y Rodas. Así se van haciendo coincidir los datos arqueológicos y las fuentes escritas. La moneda griega también sirvió como instrumento de deinición de las entidades locales, en compañía de otros instrumentos como la adopción de mitos fundacionales o de imágenes religiosas, más o menos sincreti- zadas. En cambio, la presencia de los mosaicos orientales se reiere a la época en que Roma se ha convertido en el eje de las relacio- nes con occidente (López Monteagudo). La persistencia de ins- cripciones griegas en mosaicos de Ampurias (Gómez Pallarés) atestigua la intensidad de la presencia helénica a lo largo de la historia de la colonia, aunque también se encuentran inscripcio- nes en asentamientos romanos, como Itálica. De las inscripcio- nes griegas o latinas con nombres griegos se obtiene igualmente la conclusión de que se trata fundamentalmente de usos ono- másticos debidos a razones sociales: la presencia de esclavos y libertos dentro del mundo romanizado (Beltrán). Ello no quiere decir que no existan casos indicativos de la presencia de griegos aislados a lo largo de las épocas republicana e imperial. Más claras están la referencias a cultos griegos o, en general, orientales, extendidos ya por el mundo romano, o bien desde el período de las colonizaciones (Mª P. de Hoz), aunque no dejan de plantear muchos problemas de interpretación, sobre fechas, sincretismos, identidad de los devotos. Fuera de Ampurias, los testimonios corresponden a la época helenística y amplían su campo hacia los cultos orientales ya helenizados, especialmente los isíacos. El fenómeno llega hasta una época muy avanzada del Imperio romano. El libro alcanza hasta época avanzadas del Imperio romano. El cristianismo de autores de orientación eremítica como Vale- rio del Bierzo parece encontrar su modelo en el mundo oriental (Díaz). Según testimonios anteriores, se trataría del punto de llegada de una hipotética tradición cristiana de esa procedencia, aunque no mayoritaria. Desde inales del siglo v, la presencia bizantina se convertirá en un factor determinante en la historia del Mediterráneo (Va- llejo), al tiempo que un elemento clave en la política imperial. En lo religioso, esta dinámica se traduce en la difusión de santos orientales por occidente. El proceso se vio interrumpido por la expansión islámica. Sin embargo, según los datos arqueológi- cos, la inluencia sobre las regiones hispanas ocupadas fue muy supericial, sin ningún efecto que pueda interpretarse como sín- toma de una nueva helenización (Vizcaíno). Al margen de los milites, las relaciones son sobre todo comerciales. En efecto, desde mediados del siglo iv, abundan los materiales sintomáti- cos de las relaciones comerciales entre Oriente y la Península Ibérica, especíicamente en Tarraco (Remolà), de procedencia variada. Entre los estudiosos de tiempos modernos, la presencia grie- ga en España no recibe atención o se considera secundaria con respecto a la romana (Mora). Para Nebrija, los primeros sínto- mas de presencia de escritura proceden de esta época, aunque sí se considera importante la presencia de la lengua griega en la formación del castellano. Los avances relejados en la Biblia trilingüe se vieron frustrados por la Inquisición y reducidos a los círculos erasmistas. Por lo demás, predomina la práctica del coleccionismo, con sus peculiares características. Las conclusiones de Mª P. de Hoz proporcionan una síntesis de las intervenciones con el objetivo de proporcionar al mis- mo tiempo una visión totalizadora de la presencia griega en el Archivo Español de Arqueología 2015, 88, págs. 283-298 ISSN: 0066 6742