85 4. Los micromamíferos (Rodentia, Insectivora y Chiroptera) Pere Miquel Guillem Calatayud (INTITUT VALENCIÀ DE CONSERVACIÓ I RESTAURACIÓ DE BÉNS CULTURALS. ÀREA D’ARQUEOLOGIA I PALEONTOLOGIA. GENERALITAT VALENCIANA) 4.1. INTRODUCCIÓN Los restos óseos de roedores, insectívoros y quirópteros, que quedaron atrapados en los sedimentos de Cova Negra han llegado hasta nuestros días como resultado de un proceso natural que se registra a lo largo de todo nues- tro planeta, el paso de la vida a la muerte, y que se conoce como Tafonomía (Efremov, 1940) (Figura 1). Durante el Cuaternario estos pequeños mamíferos formaron parte de la cadena trófi- ca de muchos predadores (carnívoros y rapa- ces nocturnas principalmente) que utilizaron las cavidades cársticas como refugio, para cui- dar su prole, etc. Estos predadores expulsaron de sus estómagos los despojos no digeridos de sus presas (pelos y huesos, principalmente) en forma de pelotas, llamadas egagrópilas, o bien de excrementos. Una vez disgregadas las egagrópilas o/y excrementos, intervinieron multitud de variables que unas veces favore- cieron y otras no la fosilización de los huesos: la formación de los sedimentos, su composi- ción mineral, la estructura ósea del hueso, etc. Pero además, en Cova Negra, los murciélagos utilizaron la cavidad como refugio de cría e hibernación, en la que muchos encontraron la muerte, y sus restos óseos siguieron la mis- ma suerte, se fosilizaron. A partir del estudio tafonómico de los res- tos óseos de micromamíferos de Cova Negra pretendemos reflejar el camino que los hue- sos de estos pequeños seres han recorrido hasta convertirse en un documento (Aguirre, 1992). La reconstrucción de estos procesos de fosilización, nos permitirá realizar una inter- pretación paleoecológica más precisa, y nos ayudará a descifrar la conexión entre los res- tos óseos de los micromamíferos y la presen- cia/ausencia de Homo neandertalensis en Cova Negra. En el análisis paleoclimático tendre- mos en cuenta otras variables: la sensibilidad de los micromamíferos a las oscilaciones cli- máticas y la dieta de sus predadores, agentes responsables de la concentración de los restos óseos en los sedimentos de Cova Negra. La vida de la mayoría de estos animalitos: musarañas, topillos, etc., está ligada a con- diciones ecológicas muy estrictas (López y Cuenca Bescós, 2002; Cuenca-Bescós, 2003). Cuando por algún motivo se alteran (varia- ciones de humedad, temperatura…), estas criaturas sólo pueden emigrar hasta encontrar condiciones climáticas parecidas, evolucionar si la variación es lo suficientemente ligera y lenta o simplemente extinguirse. Por lo tanto, la aparición o desaparición de determinadas especies, en un contexto arqueológico, estará “Lo pequeño es hermoso” (Schumacher, 1973).