EL PAPEL DE LA VEGETACIÓN EN HUMEDALES CONSTRUIDOS PARA EL TRATAMIENTO DE AGUAS RESIDUALES Juan Antonio ÁLVAREZ 1 y Eloy BÉCARES 2 1 Instituto de Medio Ambiente (IMA), Universidad de León, Calle de La Serna, 56, 24007, León. 2 Universidad de León, Dpto Ecología Genética y Microbiología, Área de Ecología. Campus de Vegazana, 24071, León. RESUMEN Los humedales construidos son un método económico de tratamiento de las aguas residuales especialmente adecuados para las condiciones climatológicas de la Comunidad Castellano-Leonesa. Sin embargo, la alta producción de la vegetación en estos humedales supone la liberación de importantes cantidades de carbono al sistema cuando se degrada. Un humedal de flujo superficial de 143 m 2 , se dividió en dos partes iguales, cortando la vegetación ( Typha latifolia ) en una parte, quedando la otra parte con ella. Se ha comprobado como la vegetación libera materia orgánica, especialmente materia orgánica biodegradable y en suspensión. Las constantes de descomposición de la Typha la tifolia durante invierno y verano fueron 0.0014-0.0026 d -1 en invierno (5ºC) y 0.0043-0.0052 d -1 en verano (20ºC). El cosechado de la vegetación es por tanto un método recomendable en sistemas que tratan aguas residuales diluidas en nuestra Comunidad. Palabras clave : Typha, humedal construido, descomposición, constante de descomposición, cosechado. 1.- INTRODUCCIÓN Los humedales son sistemas de bajo coste particularmente aplicables para el tratamiento de aguas residuales en comunidades de baja-media densidad de población. La vegetación del humedal crece y emerge durante la primavera y el verano, pero al llegar el otoño empieza a decaer y se va degradando durante el resto del año, comunicando un aporte extra de materia orgánica al sistema, además de la recibida por el influente. Por esta razón, el cosechado es una práctica de explotación que aún es objeto de debate. La utilidad del cosechado sobre el funcionamiento del proceso depende de muchos factores (clima, tipo de especies, características del agua residual). Es generalmente aceptado que el cosechado no tiene un efecto significativo sobre la eliminación de nutrientes (Wieder et al. 1989, Brix 1994) y no es una práctica recomendada (Reed et al. 1995, Crites 1994) porque la cantidad de nutrientes eliminados por cosechado es insignificante frente a los aportes (Brix 1994b). Otras desventajas del cosechado son el mayor coste de mantenimiento, la reducción de nichos para ciertas especies, el efecto de la resuspensión del sedimento durante el cosechado, y la desprotección del sistema frente a bajas temperaturas (Kadlec et al. 2000). Sin embargo sí se recomienda el cosechado para mantener la conductividad hidráulica y el control de mosquitos (Bendoricchio et al. 2000), así como en zonas cálidas en las que la producción de biomasa es importante (Koottatep y Polpraset 1997). Por otro lado, Soto et al (1999) comprobaron que en el tratamiento de aguas residuales poco cargadas las plantas tienen un mayor efecto significativo sobre la depuración que en aguas normales. Ello permite suponer que el cosechado pudiera ser una estrategia de explotación válida en condiciones de aguas diluidas. La descomposición de los macrófitos contribuye a aumentar la obstrucción del manto de grava en humedales subsuperficiales y a incrementar la capa de sedimento en los humedales de flujo superficial (Kirschner et al. 2001).