“Siempre he pensado que nues- tra propuesta ganó por cómo re- solvimos la entrada desde el pa- saje”, relata Antonio Cruz, quien junto con su socio Anto- nio Ortiz (Sevilla, 1948 y 1947, respectivamente) ha afrontado la paciente reforma del Rijks- museum, la casa de Rembrandt. Los Antonios sintetizan así la ope- ración arquitectónica más signi- ficativa de la renovación: “ba- jar el nivel de los patios para provocar su unión bajo el pasaje y dotar al museo de un nuevo acceso frente a la situación an- terior, en la que quedaba divi- dido por la vía peatonal que lo atraviesa”. La idea, esbozada en uno de los croquis iniciales –re- producido, como recordatorio, a la entrada de su propio estudio en Ámsterdam–, constituye la transformación más evidente y al tiempo invisible del Rijks, e induce algunas consideraciones sobre el papel de los contene- dores culturales en nuestras ciu- dades. ¿Es un museo tan im- portante como su vestíbulo? –Ortiz: Los museos nunca es- tuvieron pensados en el siglo XX para acoger un número de visi- tantes como el actual. Ese ha sido el problema del Rijksmu- seum y de casi cualquier otro centro museístico importante. No se trata únicamente de un vestíbulo de un edificio; es que ahora es un espacio público. –Cruz: Antes, el Rijksmu- seum carecía de vestíbulo. Con- taba con dos puertas, pero tras el ingreso uno se encontraba in- mediatamente frente al control de entrada. En un museo del si- glo XXI es necesaria la aparición de un gran hall de acceso, con una zona de información, que conecte además con el audito- rio, las tiendas, las cafeterías… En ese aspecto, el museo estaba en la prehistoria, se encontraba realmente muy mal dotado para acoger nuevos usos. Ahora dis- pone de 3.000 m 2 gracias a esta unión de los dos patios. EXÉGESIS DEL RIJKS Su rehabilitación descubre a un arquitecto en sordina: Pierre Cuypers, autor del edificio ori- ginal. Pero conviene matizar; aunque los esfuerzos se han fo- calizado en recuperar el viejo museo, el conjunto se ha com- pletado con algunas edificacio- nes adicionales, obra del estudio sevillano. Es el caso del peque- ño Pabellón Asiático o del En- trance Building; ambos reiteran esa visión orgánica que llevan practicando desde casi los ini- cios de su carrera. En el resto, solo el detalle revela el cambio: así pasa con los chandeliers que cuelgan en los patios o con los pórticos de ingreso a la colec- ción. Inevitablemente, cabe preguntarse si esa labor de vuel- ta a los orígenes supone repen- sar el propio papel de los arqui- tectos, que se desprende aquí de protagonismo. –Ortiz: El edificio había sido muy dañado durante todo el si- glo XX, sus patios habían sido completamente cegados… ver los planos de demolición, es- tremece. He visto edificios muy importantes demolidos, pero tan maltratados como éste no había conocido muchos. Por ello, retrotraer el edificio a su condición original para devol- verle su esplendor inicial y su in- tegridad, y resolver los proble- mas propiciados por la afluencia prevista de visitantes han sido nuestro principal desafío al abor- 26 EL CULTURAL 29-3-2013 A RTE El próximo 13 de abril reabrirá el Rijksmuseum. Fruto del concurso ganado en 2001 por Cruz y Ortiz arquitectos, este complejo museístico es al tiempo equipamiento cultural y conector urbano, gracias al pasaje peatonal que lo atraviesa y une el Museumsplein con el Áms- terdam más turístico. Sobre su arco central, un cartel indica los días que faltan para que la Ronda de noche de Rembrandt regrese, de nuevo, a su sitio. Llega el gran día tras trece años de esfuerzos. Cruz y Ortiz Había que hacer un edificio mejor y no un museo mayor”