Reforma de conciencia «comunitarista» en el Third Way (presentación de un problema)' GUSTAVO FONDEVILA Instituto de Investigaciones Filosóficas (UNAM) Introducción En 1980, en pleno auge del debate comunitarista-liberal,^ Michael Walzer pu- blicó un texto^ en el que analizaba las posibilidades políticas de establecer una democracia participativa en las llamadas sociedades avanzadas, bajo las condi- ciones de una creciente política de bienestar social instrumentada por el Estado. En ese trabajo, diagnosticaba una tensión problemática en relación a la partici- pación política y la justicia social.* Esta tensión tiene que ver con el aumento de funciones del Estado social. La práctica política de dicho Estado, que tiene consecuencias positivas importantes para el balance re-distributivo de bienestar de una sociedad, es decir, para la justicia social de la misma, trajo en su desa- rrollo histórico efectos negativos. Por un lado, se produjo una desmitificación pragmática de la comprensión del Estado por parte de la ciudadanía y, por otro lado, una gran presión auto-legitimatoria canalizada a través de los derechos sociales y los beneficios derivados. Esta biísqueda de legitimación y la instru- mentación del poder político a través de los programas sociales significó en términos prácticos, una reducción de la libertad de los recipients de la ayuda social en particular y de la ciudadanía en general. La dinámica estatal de reconocimiento de nuevos derechos sociales, ha provocado en los países post-industriales que el Estado creciera e incorporara nuevas funciones. Con cada nuevo reconocimiento de una necesidad social, el sistema incorpora una nueva dependencia para satisfacer y aprovechar y se ge- nera una nueva atadura social. Cada vez que el Estado convierte a un ciudadano en un receptor directo de la ayuda social, deja fuera del proceso re-distributivo a las redes solidarias de la sociedad civil, es decir, a los sindicatos, comunidades religiosas, agrupaciones vecinales, grupos privados, fundaciones, etc. De este modo, debilita los lazos sociales naturales de la comunidad al no integrarla al proceso de redistribución.' Los individuos deben mirar exclusivamente hacia el Estado cuando pretenden obtener una reducción o una socialización mayor del riesgo de la economía de mercado. Según esta perspectiva, se promueve la pa- sividad ciudadana, dado que no es necesario volverse activo para obtener ayuda en el circuito solidario de la comunidad sino que se la puede esperar pasiva- mente del Estado. Además, de la mano de los programas sociales, el Estado se RIFP/18(2001) pp. 61-82 61