695 Mecenazgo y representación del Marqués de Castel Rodrigo durante su embajada en Roma David García Cueto Università “La Sapienza”, Roma La embajada romana de don Manuel de Moura y Corte Real, II marqués de Castel Rodrigo, constituye en sí misma un paradigma de los usos diplomáticos de su época y un evento de cierto carácter excepcional. Esta excepcionalidad viene dada, en el marco del reinado de Felipe IV, por su dilatada duración, siendo la embajada más larga destacada ante el pontífice romano durante el mandato de aquel soberano. Desde 1632 hasta 1641, don Manuel representó los intereses de la Monarquía Hispánica ante el papa Urbano VIII Barberini, ejercicio difícil que estuvo marcado por las tensiones políticas europeas y por la dificultad para mantener el orden establecido en los territorios bajo dominio español 1 , algunos de los cuales llegaron a rebelarse contra el poder real justo en aquellos años. Por otra parte, las relaciones del marqués con el pontífice y con su nepote, el cardenal Francesco Barberini, fueron escasamente cordiales, por lo que la acción de Castel Rodrigo se desarrolló en un marco de evidente complejidad. Resulta sorprendente además que esta embajada, pese a su larga duración, tuviera durante casi todos los años en que estuvo activa el carácter de extraordinaria, posiblemente como medio de presión de Felipe IV ante el papa, ya que la embajada ordinaria no dejaba de ser sintomática de un panorama estable en las relaciones diplomáticas, estabilidad que en aquellos años faltaba. Sólo a principios de 1638 la embajada de Castel Rodrigo fue declarada por Felipe IV como “ordinaria”, siéndole entonces confirmado el cargo por tres años más 2 . De este modo, a finales de marzo de ese mismo año, el marqués acudió por primera vez a la audiencia de Urbano VIII como embajador ordinario del rey de España 3 . 1 Sobre el papel de los diplomáticos españoles ante la corte romana durante aquel difícil periodo, véase Q. Aldea Vaquero, “El papado y el imperio durante la guerra de los Treinta Años. I. Instrucciones a los embajadores de España en Roma (1631-1643)”, Miscelánea Comillas (Santander), 29, 1958, pp. 303-315. Una sintética visión de la embajada de Castel Rodrigo en el marco de la diplomacia española del reinado de Felipe IV la ofrece M. A. Ochoa Brun, Historia de la diplomacia española. La Edad Barroca, I, Madrid, 2006, pp. 374-380. 2 BAV, Ottob. Lat, 3341, vol. I, fol 107r. Roma, 13 de marzo de 1638: “L’Amb.re Castel Rodrigo è stato hora dechiarato dal Re Cattolico per Amb.re ordinario atteso che prima era straordinario”. En el fol. 108r, con el aviso de 20 de marzo de 1638, se afirma: “Il Med.o Corriero [straordinario di Genova] portò anco al Marchese di Castel Rodrigo la patente regia con la confermatione per altri 3 anni nell’Ambascieria ordinaria di Sua Maestà Catt.ca in questa corte”. 3 BAV, Ottob. Lat. 3341, I, fol. 115r. Roma, 27 de marzo de 1638: “Il Marchese di Castel Rodrigo dopo essere stato in questa corte per lo spatio di 5 anni con titolo d’Amb.re straordinario del Re Catt.co sabbato mattina andò alla prima audienza di N.S. come Amb.re ordinario dichiarato da’sua Maestà per altri tre anni”.