EL IMPACTO DE LOS DESARROLLOS TECNOLÓGICOS EN LA FORMACIÓN FÍSICO MATEMÁTICA DEL TOPÓGRAFO Por MIGUEL J. SEVILLA DE LERMA 1 Muchos son los avances que la nueva tecnología pone al alcance la Geodesia (y Topografía) ampliando las posibilidades de su ya de por sí amplio abanico de aplicaciones, campos y cometidos. Esto va desde los clásicos trabajos de levantamientos de diferentes tipos a los Sistemas de Información Geográfica, pasando por la teledetección aplicada a la cartografía temática con el procesado digital de imágenes; la fotogrametría analítica y digital aplicada a la cartografía aérea; la fotogrametría de objeto próximo de innumerables aplicaciones; la tecnología de cartografía digital; y la representación numérica de la superficie terrestre mediante modelado digital del terreno, cuyo uso ha trascendido los propios de la Geodesia y Topografía e incluso de la ingeniería civil. Todos estos campos de Geodesia se han visto y se siguen viendo beneficiados de los modernos avances tecnológicos fundamentalmente en tres aspectos: aumento de la precisión y fiabilidad de equipos e instrumentos; automatización de los procesos de toma de datos y elaboración de resultados; y uso de medios informáticos que aumentan la capacidad productiva y disminuyen el tiempo de ejecución. La nueva tecnología ha llevado al uso rutinario de nuevas técnicas y métodos cuyo uso correcto requiere nuevos conocimientos físico-matemáticos que amplían enormemente los contenidos científico-técnicos de la Geodesia. Esta situación puede resumirse en dos direcciones: La matemática y física tradicionales junto a las nuevas tecnologías dan lugar al uso de nuevos tópicos y mayor cantidad de contenidos. Los campos tradicionales de la Geodesia junto con las nuevas tecnologías dan lugar a nuevos campos y aplicaciones. La nueva tecnología simplifica y automatiza los procesos de manera que para hacer que los instrumentos funcionen perfectamente son suficientes operadores bien entrenados sin grandes conocimientos topográficos, pero para que sus resultados sean de calidad, es necesario que el operador, además de saber manejar perfectamente los instrumentos, tenga otros conocimientos. La informática hace lo mismo con los cálculos, basta dar sencillas instrucciones a los ordenadores para obtener resultados. Esta es la realidad de los trabajos rutinarios. En contrapartida, como los instrumentos se fabrican de forma compacta y con alta tecnología, entender bien desde un punto de vista científico sus fundamentos, diseños y funcionamiento no es sencillo, se requieren para ello conocimientos físico-matemáticos cada vez más avanzados. Y como los cálculos se realizan con paquetes de programas muy elaborados, no importa utilizar métodos potentes y por tanto basados en teorías elevadas, por lo que su entendimiento profundo también requiere conocimientos avanzados. No obstante, no debemos pensar que los instrumentos más modernos son los más adecuados para todo tipo de trabajo; siempre habrá que conjugarla precisión, versatilidad y economía lo que nos indicará el método idóneo para cada misión. Un riesgo de estos avances es que el observador puede quedar convertido en una prolongación de los equipos de observación -convertidos en verdaderas cajas negras- o de los 1 Publicado en Topografía y Cartografía Vol. 9 Nº 52, pp.23-32. 1992 1