PRINCIPALES CONCLUSIONES DEL ESTUDIO DE CARACTERIZACIÓN DE LOS PUERTOS PIRENAICOS DE LA PROVINCIA DE LEÓN Autor/es: Fco. Javier Ezquerra Boticario. Delegación Territorial de la Junta de Castilla y León. Servicio Territorial de Medio Ambiente. Av. Peregrinos, s/n, 24071, León. @-mail: ezqbotfr@jcyl.es José Carlos García López. Servicio Territorial de Medio Ambiente de Zamora. Junta de Castilla y León. Correo de contacto: garlopjo@jcyl.es Joaquín Ramírez Cisneros. Universidad de León (ETSIIAA, Campus de Ponferrada, 24400, Ponferrada). Correo de contacto: diajrc@unileon.es Resumen: La ganadería trashumante ha venido desempeñando en España un papel fundamental desde hace al menos mil años, tanto a nivel de configuración socioeconómica como paisajística de nuestro medio rural. Elemento esencial de este sistema eran los pastizales de puerto que en las altas montañas permitían el sostenimiento de las cabañas merinas durante el periodo estival. En la provincia de León, estas áreas reciben tradicionalmente el nombre de “puertos pirenaicos”, y constituyen hoy día un elemento esencial para la comprensión del paisaje de comarcas enteras y un eslabón básico en el funcionamiento ecológico de los ecosistemas de alta montaña asociados. Desde 2001 a 2004 se ha venido trabajando en un complejo estudio que afecta a unas 42.500 ha repartidas en 145 puertos integrados en Montes de Utilidad Pública gestionados por el Servicio de Medio Ambiente de León. El estudio aborda aspectos tales como el régimen de propiedad, el estado de los puertos, la distribución de tipos de pastizal, el régimen de aprovechamiento y las infraestructuras. En esta comunicación se presentan sus principales resultados, así como una reflexión global acerca de la crisis que atraviesa su sostenibilidad, las repercusiones ecológicas derivadas de su abandono y las medidas imprescindibles para su pervivencia. Palabras clave: pascicultura, trashumancia, alta montaña, usos tradicionales, conservación ANTECEDENTES Los pastos de puerto han condicionado desde tiempo inmemorial las estructuras socioeconómicas de la montaña cantábrica. La posibilidad de desarrollar un aprovechamiento estival intenso en las zonas altas posibilitaba una complementariedad de usos que permitía el mantenimiento de cabañas ganaderas importantes en las zonas bajas. Ello condicionó el poblamiento de estas áreas por grupos neolíticos y una transformación precoz de los espacios forestales (SALAS, 1992; EZQUERRA y GIL, 2004). Basándose en esa tradición pastoril milenaria, a finales del siglo XII las órdenes militares relanzan la ganadería, y el avance de la reconquista permite afianzar los movimientos estacionales entre la meseta norte y los pastizales del sur y suroeste. Pero el paso decisivo lo dará Alfonso X con la con la creación en 1273 del Honrado Concejo de la Mesta, asociación que prima y fomenta las prácticas ganaderas con ovino lanar de raza merina. La necesidad de cerrar el ciclo alimenticio anual de las grandes cabañas formadas exigía de movimientos estacionales que permitieran complementar los recursos de las tierras altas del norte y las bajas del sur. A su vez las actividades ligadas al pastoreo trashumante modelarían de tal forma los paisajes que hoy las comarcas más afectadas históricamente, como la Babia leonesa, están dominadas por pastizales y matorrales, en lugar de por los bosques que antes las tapizaban. Todavía hoy resultan frecuentes en la montaña de León los incendios de matorral asociados a prácticas pastorales, para crear nuevas áreas de pasto o restablecer aquellas que van siendo ganadas por el matorral. Los denominados “puertos” de la montaña de León se erigieron pronto en cabeceras esenciales de estos movimientos. Se trata en realidad de pastizales de alta calidad bromatológica situados en zonas altas de la cornisa cantábrica en su vertiente meridional, y que permitían un intenso uso estival que se