SONES Y TONES DE LA MÚSICA COLONIAL Cenedith Herrera Atehortúa Universidad Nacional de Colombia, Sede Medellín Colombia “La música fue música antes de ser música. Pero fue música muy distinta de lo que hoy tenemos por música deparadora de un goce estético. Fue plegaria, acción de gracia, encantación, ensalmo, magia, narración escandida, liturgia, poesía, poesía- danza, psicodrama, antes de cobrar (por decadencia de sus funciones más bien que por adquisición de nuevas dignidades) una categoría artística”. Alejo Carpentier. Junto con mosquetes, caballos, armaduras, perros, lanzas, provisiones y pendones, los conquistadores españoles trajeron al Nuevo Mundo todos los instrumentos propios de la fanfarria militar de su época: pífanos, clarines, atabales, trompetas, chirimías y sacabuches. Con estos instrumentos sonaron y tronaron los himnos marciales con los que se redujo a vasallaje un territorio mayor que el de su nativa península. Al lado de la soldadesca, vinieron también los capellanes y, de su mano, los instrumentos propios de la música litúrgica: violas de arco, arpas, rabeles, bajones, órganos pequeños. Pero apartando la cruz de la espada, fuera de los ritmos marciales y los cantos de iglesia, se interpretaron también las músicas propias del entretenimiento secular o civil: para ello se trajeron “[...] la guitarra andaluzana, la inseparable vihuela, las castañuelas y la pandereta, los cascabeles y los pitos [...]” i . Con todos estos elementos se estableció, desde los albores del Descubrimiento, un largo y poderoso sistema de transculturación, para dar paso al proceso de catequización y evangelización que habría de implantar la fe cristiana; con este propósito la corona española centralizó toda la legislación misional. Dado el carácter atrayente de la música, desde el comienzo de la acción misionera se la usó deliberadamente como herramienta de promoción ii y sobre esto, se tiene el registro de órdenes taxativas: en 1573, el rey Felipe II dispuso en una ordenanza que “[...] si para causarles mas admiración (sic) y atención pareciere cosa conveniente, podrán usar de música de Cantores y de Ministriles con que conmuevan á los indios á se juntar[...]” iii . Sin embargo, por lo que cuentan los cronistas de Indias (Juan de Castellanos iv , Fray Pedro de Aguado v y Fernández de Piedrahita vi , para el caso del Nuevo Reino de Granada) los naturales que habitaban este suelo, antes del Descubrimiento, ya poseían unos conocimientos y expresiones musicales que a mi modo de ver eran interesantes, puesto que constituían todo un lenguaje mágico-religioso que empleaban, a través de los sacerdotes (músico y sacerdote eran