“Hacer teatro políticamente: procesos de construcción de discursos comunes. Piscator y Brecht en el siglo XXI”, ADE-Teatro nº154, enero-marzo 2015, pp. 48-57. Hacer teatro políticamente: procesos de construcción de discursos comunes. Piscator y Brecht en el siglo XXI. Alicia Blas y Ana Contreras. La imaginación es una gran fuerza, generalmente subestimada por la Sociedad Bakunin, Cartas a un francés sobre la crisis actual (1870) Rainer Hofmann, director del festival «Política en el Teatro Independiente», -financiado por el Ministerio del Interior alemán dentro de las actividades de la Oficina Federal de Formación Política (Bundeszentrale für politische Bildung) y celebrado cada tres años en una ciudad alemana distinta-, en su séptima edición resumió el nuevo concepto de teatro político adaptando una famosa frase de Jean-Luc Godard: «No se trata de hacer teatro político, sino de hacer teatro políticamente» (citado por Friedhelm Roth-Lange, 2009). En plena crisis económica y social, el arte, también el escénico, debe encontrar su lugar en el terreno de la participación social y de lo político. Siempre que este último término se abra a su dimensión más humana. Concienciando en su sentido más amplio: Impermanente, inacabado y en proceso; vinculado definitivamente con la vida, individual y comunitaria. Ningún proceso transformador, y menos el artístico, puede mantenerse aislado del contexto del que es producto y reflejo, y que, al mismo tiempo, de alguna forma, contribuye a legitimizar. En la situación actual, como expone Mortier en la introducción a su libro Dramaturgia de una pasión, debemos «defender el carácter político del teatro, es decir, su posicionamiento en la sociedad». Un «posicionamiento» que, como el propio título del libro indica, pone en juego la pasión, ya que supone ante todo una «resituación» emocional, personal y colectiva que cuestiona la noción misma de «razón instrumental» para activar una «experiencia intensiva» de afectos y efectos; en la que no debemos olvidar que lo que muchas veces se califica de racional, útil o práctico, lo es sólo desde los parámetros de determinados intereses. El teatro político hoy, debe ser, como dice César de Vicente Hernando, un teatro constituyente. La respuesta a la transformación de la sociedad. Un teatro constituyente solo puede hacerse de manera colaborativa. Hacer política y hacer teatro es lo mismo. Para vivir de otro modo, hay que pensar de otro modo, hacer política de otro modo y hacer teatro de otro modo. Proceso, metodología, técnica, forma y contenido son aspectos inseparables. Por eso hoy, a la luz del 1