[Recogerme para luego volcarme 1 : investigar en primera persona] J. Eduardo Sierra Nieto Universidad de Málaga "No sabemos qué nos empuja a decir determinadas cosas, a pensar de determinada manera, a asumir el riesgo de una escritura que nos duele. Seguramente es la necesidad que tenemos de ir en busca de nosotros mismos. Una tarea inacabable, una aventura inabordable, una tentación, y también un cierto temor. Hay momentos en la vida de un ser humano en los que esa aventura cargada de pavor e incertidumbre nos persigue con una especial violencia. Son esos momentos en los que nos enfrentamos al personaje que buscamos dentro de nosotros como un verdadero enigma. Nada parece estar claro y nuestras antiguas certidumbres se derrumban. De una forma casi infantil, el mejor sentido de la palabra, e inexacta, tenemos la necesidad de volver sobre nuestros pasos, para encontrar una forma de comprensión de lo que nos concierne que sea, a la vez, una forma de reconciliación, con el mundo y con el enigma que cada uno es para sí mismo." F ERNANDO B ÁRCENA `E L CANTO DE M ARSIAS ´ A modo de comienzo. Las reflexiones que planteo aquí forman parte del trabajo que vengo desarrollando para la realización de mi Tesis Doctoral titulada, “La Secundaria Vivida: experiencias masculinas de relación con el saber y la escolaridad”. Por una parte, la investigación busca problematizar la categoría de fracaso escolar, por demasiado general y ambigua (Bernard Charlot, 2007), para situar la mirada en un plano relacional e histórico de la experiencia de transitar la institución escolar (Juan Manuel Escudero Muñoz, 2007; Xavier Bonal, et al., 2005). Por otro lado, al referirme al caso concreto de los chicos, me propongo comprender las particularidades que tiene para ellos crecer y hacerse hombres (Robert Connell, 1995; Víctor Seidler, 2000), al tiempo que son alumnos; para ello me intereso por cómo las circunstancia sociales y culturales que acarrea la Crisis del Patriarcado están presentes en quiénes van siendo. La experiencia escolar de los chicos se nos presenta caracterizadas por rupturas de diversa naturaleza: mucha dificultad para establecer relaciones de autoridad con el profesorado; tensiones en las relaciones con sus compañeros y compañeras; una fuerte desconexión con el saber escolar y la cultura; una sensación de apatía junto a un vagar errático dentro y fuera del centro escolar 2 . 1 Estas palabras están tomadas de María Zambrano, cuando se refiere a la idea de vocación ligada a la mística como una práctica indisoluble de la inmanencia como camino para la trascendencia. 2 En la conversaciones mantenidas con algunos docentes juntos a los que colaboro en la investigación, aparece reiteradamente ese “perfil” de chiquillo que, sin tener una situación familiar especialmente conflictiva, y sin tener ninguna dificultad para el aprendizaje, no acaba de “explotar” (utilizando palabras que ellos usan); como si el potencial que llevan dentro no encontrara el camino por el que salir. Esta apreciación también la he podido escuchar de las madres de algunos de los chicos. Ellas me hablan de sus hijos como extrañadas de que, a pesar de ofrecerles en casa todo para que estudien (profesores particulares, mucha dedicación en el seguimiento de sus estudios, muchos ratos de charla sobre la importancia de estudiar para su futuro), sus hijos se muestran apáticos,