CALL FOR PAPERS La arquitectura del swing Sutilezas y perturbaciones de la forma urbana Álvaro Clúa La inlexión, la deformación, la mutación o la articulación como mecanismos de relación formal han sido expuestos con profun- didad en los precursores estudios de A. T. Edwards 1 , en el céle- bre Complejidad y contradicción en la arquitectura de R. Venturi, el coetáneo Forma y deformación de A. Borie, P. Micheloni y P. Pinon, de forma implícita en Design of Cities de E. Bacon, lateralmente en La experiencia de la arquitectura de S. E. Ras- mussen o en los trabajos de J. Español sobre la forma y el orden en la arquitectura 2 . La inlexión como “fenómeno propio de las composiciones complejas en las cuales un compromiso espe- cial con el todo refuerza las partes” -dirá A. T. Edwards-; “la deformación como signo tangible de la diicultad que hay en han ido suavizando también, una soisticada solución de acce- so, eco de la sensibilidad que estaba desarrollando desde 1915 en el Cementerio del Bosque, permitirá en sucesivas propuestas relacionar, entre árboles, caminos y torrentes la dura trama con la solemne colina. Pero no todo es tan claro en esta composición, existe todavía un elemento perturbador: la Biblioteca se acaba construyendo adoptando un giro de 5º respecto el eje Odengatan, sobre una plataforma comercial de traza moderna que mantiene la alineación a esta calle desviándose en cambio en Sveavägen. ¿Error o sutileza? Descubrimos, no muy lejos de allí, a orillas del Lago Mälar, el Ayuntamiento de Estocolmo del arquitecto Ragnar Östberg, maestro reconocido de E. G. Asplund. El ediicio se erige como arquitectura abierta a la ciudad, con un patio comunicando con el exterior a través de un pórtico de dos vanos. En los paramentos interiores del patio se sucede el swing, agudizando los ángulos del recinto y distorsionando la ubicación de los dos torreones en la escalinata central. Stu- art Wrede detecta esta manera de hacer también en los inte- riores de Villa Pauli o Villa Bonnier, o de forma extrema, en Villa Geber 5 . Las sutiles deformaciones en planta ejempliican ese conlicto entre una búsqueda de lo medieval y lo vernáculo con un estilo clásico y estático. Existe la arquitectura del swing. La detectamos por sus sutiles variaciones musicales, sus casi imperceptibles modulaciones, su delicada rugosidad. Resalta sobre la norma, esa partitura que regula el ritmo de nuestras ciudades. Se descubre también en su presencia perturbadora e irregular, variación sutil del canon, salto de calidad. El murmullo sórdido de la ciudad apenas se detiene a escuchar estas palabras de silencio, palabras que, an- clándose en el lenguaje de lo sutil, alcanzan a iluminar concep- tos más profundos y construyen argumento musical, argumento urbano. Descubrimos el swing en los –si se quiere- anecdóticos balance- os de la forma, vaivenes, retranqueos, giros y desplazamientos. Gestos, no obstante, sintomáticos de una manera de relacionar arquitectura y su contexto, más allá de los límites de lo ediicado. Gestos que dan respuesta a las fuerzas latentes en el entorno y que construyen intensidad urbana desde la deformación y la variación. Esta arquitectura vive siempre en un constante y frágil equilibrio entre una lógica interna funcional y estructural que la sostiene y unas fuerzas externas que la constriñen e inlexionan. El swing más que un estilo es una actitud y, como actitud, no se circunscribe a un tiempo concreto: lo descubrimos ya en la Vía Sacra de Delfos o en las líneas visuales de Antoni Gaudí para el entorno de la Sagrada Familia, el centro urbano en Rovaniemi de Alvar Aalto, la Biblioteca Jaume Fuster de Josep Llinàs o tantas otras complicidades de la buena arquitectura para con su entorno. Pese a que conocemos a muchos de los autores que proyectan estas inlexiones, otras veces quedan en el anonimato, tras el velo del tiempo y la fuerza del suceder de los acontecimientos. Es por ello que descubriremos el swing en la arquitectura de las ciudades de lento crecimiento, en los delica- dos engarces entre monumento y tejido, entre parque y ciudad o entre ciudad y más ciudad. El swing alcanza, en este sen- tido, desde la escala del delicado encuentro entre fuste y capitel dórico hasta la misteriosa e inamovible ubicación de los templos sobre la Acrópolis de Atenas, ese espacio dinámico y admira- blemente tensionado que proyecta el espacio sagrado hacia el paisaje circundante y niega, con el ejemplo, la simpliicación or - togonal de los neoclasicismos más desabridos. El swing, por tanto, como una estrategia que tensiona la percepción espacial desde la pequeña inlexión, que entiende el urbanismo no tanto desde la proporción de llenos y vacíos sino en el trazado de esa delgada línea que diferencia y activa los espacios intermedios. Descubrimos el swing en los –si se quiere- anecdóti- cos balanceos de la forma, vaivenes, retranqueos, giros y desplazamientos. Gestos, no obstante, sin- tomáticos de una manera de relacionar arquitectura y su contexto, más allá de los límites de lo ediicado. ajustar algunas formas entre sí” –comentarán en Forma y de- formación-; la inlexión como un mecanismo para dotar de con- sistencia a la forma, -matizará J. Español. Nos referiremos en lo sucesivo al swing como una metáfora que engloba la inlexión, la articulación, la declinación o la deformación en aras de una clave de interpretación del lugar y de búsqueda de una nueva espacialidad. ¿Son estas sutiles deformaciones de la arquitectu- ra urbana un argumento de peso en la deinición y proyecto de nuestras ciudades? Del swing como lectura de la forma urbana En la conluencia de Sveavägen y Odengatan, en pleno centro de Estocolmo se puede escuchar esta sutil música. El intérprete es E. G. Asplund, un arquitecto profundamente inspirado en la melodía de su tiempo 3 ; la partitura, una cuidada trama de calles al norte de la ciudad, en Norrmalm, en su conluencia con la Colina del Observatorio. En 1920 se inicia la historia con el encargo de proyectar la Bib- lioteca Pública de Estocolmo en su relación con la Colina. La primera directriz aparece en la propuesta de 1919 4 , una diago- nal sobre el cruce de las dos calles principales: a un lado los ediicios más representativos, entre ellos la Biblioteca, al otro, el contacto directo con la colina, en medio, una plaza jalonada con una glorieta neoclásica. En las versiones de 1920 y 1921 se pro- pone paralelamente un tratamiento de la cima junto al Observa- torio, manteniéndose la diagonal que comentábamos y abriendo con más claridad la continuidad del parque hacia Odengatan. La propuesta de 1923, en cambio, sostiene la misma directriz pero hace saltar la Biblioteca hacia el otro lado de la plaza en esquina. El volumen de la propia Biblioteca ha ido tomando forma poco a poco, inluenciado, como es bien conocido, por su visita en 1920 a las principales bibliotecas de Estados Unidos y sus via- jes a Italia (1913, 1921). Su volumetría acabará asumiendo una geometría contundente, de ascendencia neoclásica y romántico en sus referencias: espacio central de préstamo, una gran es- calinata de acceso, salas perimetrales de lectura formando una planta sensiblemente cuadrada, bajorrelieves egipcios, referen- cias iconográicas diversas… Las rígidas líneas de la colina se La obra de E. G. Asplund reincide en estos gestos en planta. A pequeña escala podemos escuchar ese swing en las inlexiones del pasillo central y habitaciones en Villa Snellman (1917-1918), en la cuidada articulación de volúmenes de la futura Villa Sten- näs (1937), en las alineaciones del frágil barrio de emergencia en Södermalm (1917) -hoy desaparecido- o también, como evo- cación de la urbanidad de Camilo Sitte, en el proyecto delirante de la plaza Gustavo Adolfo en Göteborg (propuesta 1915) con su singular deformación en esquina. Esta inquietud en la manera de moldear el espacio va más allá de una anécdota o de la mera subversión de lo clásico, atiende ante todo a la búsqueda de una nueva espacialidad arquitectónica y, a mayor escala, como una interpretación del contexto. Interpretar supone escucha y dialogo. En este sentido, el giro de la Biblioteca de Estocolmo puede ser entendido efectivamente como un gesto de inlexión hacia la topografía y la naturaleza 6 . Se trata, no obstante, de una perturbación imperceptible desde la distancia intermedia que permite el parque pero en cambio totalmente determinante desde la distancia corta, en el encuen- tro de pavimentos entre escalinata y avenida. En realidad esta inlexión toma fuerza ante todo desde la lejana perspectiva. La Biblioteca se sabe perteneciente a un encuadre mayor al que se dibuja en los planos que hemos podido analizar, es un ediicio que recoge en este gesto la potencia de la diagonal de Karl- bergsvägen en su entronque con Odengatan, con la iglesia de Gustav Vasa a escasos metros de allí. El swing de la Biblioteca dilata la visión, señala la singularidad urbana de esa esquina, ampliando Sveavägen, matizando ligeramente la luz y marcan- do un punto de referencia no solo por su geometría imponente sino por sobre todo por su articulación efectiva de la retícula. Leemos, más allá del gesto formal, una sensibilidad especial ante las sutiles variaciones de la forma urbana, una manera de interpretar la ciudad que volveremos a ver relejada ciertamente en un tono más polémico y controvertido, en Sergels Torg de Sven Markelius (1965) o en el proyecto urbano de Tage William- Olsson del sufrido Slussen 7 a escasos metros de allí: dos inter- pretaciones del swing en clave moderna. El swing se toca en las esquinas El swing es distinto en cada ciudad. Los hay que preieren tra- bajarlo desde el orden compositivo, encuentros y proporciones, es la Vicenza de Palladio o la Eichstätt de Karljosef Schattner. Otros manejan la forma urbana de tal modo que su música roza el límite de lo armónico, comprimiendo la arquitectura hasta re- Nos referiremos en lo sucesivo al swing como una metáfora que engloba la inlexión, la articulación, la declinación o la deformación en aras de una clave de interpretación del lugar y de búsqueda de una nueva espacialidad. PALIMPSESTO #09 La Biblioteca Pública de Estocolmo de E. G. Asplund se construye adoptando un giro de 5º respecto el eje de Odengatan ¿Error o sutileza? Fuente: Elaboración propia sobre planta publicada en BLUNDELL, Peter, Gunnar Asplund, New York, Phaidon, 2011, p.115. < El ediicio “Bonjour Tristesse” de Alvaro Siza entre las calles Schlesische y Falckenstein es la cristalización del swing en esquina. A la derecha, propuesta inicial del conjunto de la manzana. Fuente: FRAMPTON, Kenneth, Álvaro Siza, Phaidon Press, London, 2000, p.199 (izq) y 196 (dcha). < febrero 2014